miércoles. 06.07.2022
Un hallazgo con recompensa

El tesoro que apareció en la reforma de un piso leonés

El leonés que encontró una rarísima moneda de oro visigoda durante la reforma de un piso recibirá como gratificación la mitad del valor de la pieza. De momento, no ha sido tasada. Se trata de un tremís con la faz del rey Sisebuto, que ha sido depositado en el Museo de León.
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No se quedará con las manos vacías. El hombre que encontró una moneda visigoda durante las obras de reforma de un piso en León recibirá la mitad de lo que valga este ‘tremís’ de oro. Se trata de una joya numismática con la faz del monarca Sisebuto, que reinó entre los años 612 y 621. La Ley de Patrimonio establece que el descubridor de un hallazgo casual tiene derecho a la mitad del precio en que sea tasado el objeto arqueológico por los especialistas. La normativa sobre Patrimonio (Ley 16/1985, de 25 de junio) deja claro que dichos bienes son de dominio público. La moneda ya está depositada en el Museo de León, que carece de un experto tasador. El hombre que encontró la moneda se la entregó a su hijo, Policía Nacional, según indicaron fuentes del museo, que tendrá que encontrar ahora un especialista que ponga precio al hallazgo. Pallarés tiene una de las mejores colecciones numismáticas del país.

Pallarés

El museo ha reunido en sus 150 años una de las mejores colecciones numismáticas del país

‘Casualmente’, la Policía Nacional anunció también ayer la recuperación de otra moneda visigoda en Saceruela (Ciudad Real), a partir del rastreo que los agentes llevaron a cabo en las redes sociales, donde se detectó la publicación de una moneda antigua, cuyo anunciante mostraba interés por conocer su valor. Las investigaciones permitieron identificar al usuario del perfil y recuperar un tremís que podría corresponder a los reinados visigodos de Alarico II, Gesaleico o Amalarico.

Una rareza

La moneda leonesa es una ‘rareza’. Presenta una variante onomástica desconocida hasta ahora, de ahí su valor histórico y económico. La moneda fue acuñada en la ceca de ‘Iliocrici’, actual Lorca (Murcia). Hasta ahora solo se conocían otras dos monedas visigodas con la misma procedencia, una de Sisebuto y otra de Sisenando. El tremís fue una moneda romana que tuvo gran éxito en todo el Imperio Romano, incluso tras su caída; los visigodos siguieron utilizándola en Hispania.

El tremís de Sisebuto resulta capital desde el punto de vista histórico, porque amplía los escasos conocimientos sobre la circulación de monedas en el siglo VII en el noroeste peninsular.

La tasación

El Museo de León tendrá que buscar un experto tasador para averiguar el valor del tremís visigodo

En 2019 la casa de subastas Jesús Vico S.A., que vendió miles de monedas procedentes de la colección de la Hispanic Society, adquiridas muchas de ellas por el magnate Archer Milton Huntington, liquidó un tremís de Sisebuto en 12.000 euros. Claro que cada moneda es «un mundo», según los expertos. Todo depende de la rareza, el grado de conservación, el metal, el lugar de acuñación... En aquella subasta de 2019 monedas únicas, raras y muy valiosas de los reyes de León llegaron a duplicar el precio de salida. Huntington, fundador en 1904 de la Hispanic Society, tenía en su fabuloso tesoro numismático monedas de Urraca, la primera reina que ejerció el exclusivo derecho real de acuñación de moneda en los reinos de León y Toledo.

Un botín para Pallarés

El tremís de Sisebuto enriquece el ‘botín’ numismático de Pallarés, que atesora cientos de monedas. El Museo de León posee una de las mejores colecciones numismáticas del país. Tiene muchas ‘rarezas’ y monedas que aparecieron en los lugares más insólitos. En febrero, como ‘pieza del mes’, el museo exhibió un lote de denarios, hallados en sucesivas campañas de excavaciones en el Castro de Chana, en 1990 y 1991; 17 y 28 monedas, respectivamente.

Lo realmente sorprendente es cómo llegaron a un castro astur estas piezas íberas de plata —acuñadas en Secobirices (ciudad situada entre el Duero y el Pisuerga), en Arecorata, en Soria; Bolskan, la actual Huesca; Arsaos, entre Navarra y Zaragoza; y Turiasu, cerca de Tarazona—.

El punto fuerte de la colección de Pallarés son las monedas de época romana.

En extrañas circunstancias

En sus 150 años de historia, el museo ha ‘amasado’ una fortuna numismática, procedente de donaciones de particulares, excavaciones y un gran lote adquirido en los años 80, así como las 400 monedas ‘heredadas’ de la Comisión de Monumentos que, por problemas burocráticos, no recalaron en Pallarés hasta 1988.

Otro caso singular es el tesoro que emergió del pantano de Riaño en 2013 gracias a la sequía. Un espléndido botín, preservado en la llamada cueva del Oso, habitualmente sumergida bajo las aguas, y donde aparecieron 326 monedas medievales. Este lote se mostró en 2017 en el Musac, dentro de la exposición temporal titulada Región.

En el monetario de Pallarés están expuestas aproximadamente 300 piezas. En la exposición permanente se exhibe parte del tesorillo medieval hallado en la excavación arqueológica de la calle Obispo Grau en Astorga. Entre las monedas más singulares hay que destacar un denario de plata de Augusto (25-22 a.C); un sestercio de bronce con la imagen de Adriano (121-122 d.C); dinero de plata de Alfonso VI (1072-1108); una blanca de vellón de Enrique III; maravedís de Felipe IV; reales de plata de Carlos III; veinte céntimos del Gobierno Provisional (1870); o cinco pesetas de plata de Alfonso XIII.

Durante las obras de la autovía León-Valladolid, que sacaron importantes restos de la ciudad astur romana de Lancia, se localizó una notable colección de monedas, entre ellas una de bronce de Nerón.

El tesoro que apareció en la reforma de un piso leonés
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