martes. 31.01.2023
El museo Ana Mogas reúne en León las piezas artísticas, religiosas y culturales de las Pastorinas

Tesoros piadosos

Los tesoros artísticos y piadosos que la provincia de León de las Pastorinas tenía escondidos -entre Asturias y Córdoba- se exponen desde ayer en l
Terciopelo rojo para la fiesta de Pentecostés, verde para el tiempo ordinario, azul para la fiesta de la Virgen, morado para Cuaresma y Adviento, rosa para el tercer domingo de Adviento y el cuarto de Cuaresma... Negro para difuntos y Viernes Santo. El significado de los colores en el mundo litúrgico se ha perdido o quizá siempre fueron un misterio porque nadie lo explicó. Pertenecen a un tiempo en que los curas decían misa con el terno completo, con sus casullas y dalmáticas, ataviados también con cíngulos, manípulas, estolas y manipulando cajas de corporales y algún otro elemento. El museo Ana Mogas inaugurado y bendecido ayer por el obispo de León, Julián López, tiene una exhaustiva colección de textiles relacionados con la eucaristía con piezas que datan desde el siglo XVI al XIX. Tejidos con hilos de seda y oro, bordados con hilos de seda y plata, piezas hechas en telares manuales y una colección variadísima de encajes pueden hacer pensar que las Pastorinas invertían sus recursos en la ornamentación eclesiástica. «No es así, casi todas las piezas excepto algunos encajes, proceden de donaciones», aclara Josefina Juárez, superiora de las Pastorinas en la provincia de León. Esta demarcación religiosa abarca desde Asturias hasta Córdoba y es precisamente desde esta capital andaluza la que aporta alguna de las piezas de más valor cultural. El museo Ana Mogas se ha concebido como una catequesis para los alumnos y alumnas del colegio que regentan en el barrio de Pinilla desde la década de los 50, pero también como un lugar donde mantener el patrimonio atesorado a lo largo de los 150 años de existencia de la congregación. La directora del Museo del Encaje de Tordesillas, Natividad Villoldo, elogió en el acto de ayer la riqueza y variedad de estos tejidos usados con carácter ornamental, pero también muy simbólico. Destacó especialmente la calidad de las palias e hijuelas -poseen una colección de casi un centenar- usadas para cubrir cálices y copones. En el apartado de pintura y escultura destacan las imágenes de crucificados y de San Francisco de Asís, en quien se fijaron los exclaustrados del siglo XIX para fundar las nuevas congregaciones en contacto con los problemas de la sociedad.

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