miércoles 21/10/20
MINORÍAS ABSOLUTAS

(Tras)lúcidas

Hay lugares en la dicción poética que no se pueden reflejar con otra pulsión más concreta que la del universo. Hoy os muestro una obra de obras, una referencia natural de la palabra riesgo en la conducta poética.

(Tras)lúcidas es una antología de poesía escrita por mujeres publicada este mismo año por Bartleby Editores. Si se fijan, ese matiz que figura en el subtítulo —poesía escrita por mujeres (1980-2016)— nos acomoda en un lugar de dignidad que muchas otras antologías en un tono más beligerante se olvidan.

No es esta una antología de poesía «de» mujeres, sino escrita «por» ellas. Este detalle, que deja bien claro Marta López Vilar, de quien depende esta edición, es fundamental para dotar de un rigor que a veces se pierde en lugares ajenos a la rotundidad poética. Desde el comienzo Marta López deja claro que no se pretende hacer de este libro una antología de género, sino una antología que reúna lo mejor de la poesía nacional en una apuesta por 29 voces referenciales que elevan el concepto de poesía. Cierto es que esas 29 voces responden a 29 mujeres poetas, pero la legitimidad de la valía se multiplica cuando se le otorga una independencia eficaz a la poesía con respecto a ser hombre o mujer.

Se cita en la introducción a Sophia de Mello con una verdad que clarifica todo esto: «Yo era tan niña que no sabía que los poemas eran escritos por personas, sino que creía que eran consustanciales al universo, que eran la respiración de las cosas, el nombre de este mundo dicho por él mismo».

Esta antología reúne la rotundidad de la palabra más acertada que se está escribiendo actualmente en España. Guadalupe Grande, Yaiza Martínez, Vanesa Pérez-Sauquillo, Ada Salas... son ejemplos de una renovación poética sin artificios pero con una fuerza enorme. Voces que además pluralizan la musicalidad lingüística en todos los idiomas del estado español. Olga Novo regenera y ahonda en la pulsión del lenguaje desde su gallego; Miren Agur Meabe o Leire Bilbao lo hacen en la dicción profunda del euskera; Susana Rafart lo hace con intensidad en catalán.

Hay por tanto una pluralidad estilística, musical y de pensamiento que no homogeniza la palabra poesía en una conducta concreta, pero visualiza de manera necesaria una verdad que abofetea con vehemencia y con justicia esas palabras que Jesús Sánchez, editor de Visor, pronunció en su día diciendo que en el siglo XX la poesía femenina no estaba a la altura de la masculina.

La realidad nos dice que justo ahora estamos más bien en el lado contrario. Voces jóvenes como las de Laia López, Martha Asunción Alonso, Erika Martínez o Sofía Castañón, o voces con más tiempo como las de Carmen Camacho, Nuria Ruiz de Viñaspre, Miriam Reyes, Cristina Morano, y muchas más siguen a esas voces referenciales que son Josefa Parra, Aurora Luque, Isabel Bono, etc. sin copia pero con el respeto necesario al poema. Una antología sin duda que nos coloca en lo bueno que se hace en poesía en España. Sin más... ni menos.

(Tras)lúcidas
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