viernes 4/12/20

Un berciano en el París del XXI

Patricio Rodríguez relata en su libro ‘Défense d’afficher’ dos años de vida parisina.

Patricio Rodríguez es un berciano que recorre el mundo gracias a su trabajo, que nada tiene que ver con la fotografía, y que se dedica a documentar gráficamente, en riguroso blanco y negro del de carrete sensible y laboratorio en la despensa de casa, el latido de la vida en diversos países. Ahora mismo vive en el lejano Perú, pero a principios de siglo recorría con curiosidad y asombro las ilustres rúas parisinas.

De aquel tiempo, entre 2001 y 2003, son las fotografías que acaba de publicar en un libro que, como el autor, es internacional. Artista berciano, fotos francesas y una cuidadísima edición en Italia, ha sido la fórmula mágica para que viera la luz su Défense d´afficher, un lujoso libro que el autor explica así: «Este libro es fruto —explica— del encuentro de un deseo, un tiempo y una ciudad. El deseo de dejar un testimonio fotográfico de la vida callejera; un siglo nuevo y convulso en el que los valores que creíamos garantizados se ven cuestionados; y la ciudad de París, en la que la fragilidad, la dignidad y las contradicciones del ser humano son protagonistas. Quizá en ninguna otra ciudad los ecos del dolor y esperanza del mundo resuenen con tanta intensidad. Los tres primeros capítulos representan los valores sobre los que se asienta la república francesa (libertad, igualdad y fraternidad), fundamentos de cualquier estado de derecho. El cuarto incluye un concepto que hoy más que nunca está en el centro del debate sobre la construcción de cualquier sociedad libre y democrática: la identidad».

El volumen, además de las fotografías, cuenta con un sucinto texto en el que Patricio Rodríguez cuenta cómo fueron para un joven fotógrafo esos días, esos momentos que vivió intensamente en la Ciudad de la Luz.

El artista berciano, siempre al acecho tras el objetivo de su cámara, tiene ya tras de sí una larga trayectoria. «Yo —dice— hago fotos desde siempre. Empecé aquí en León cuando estudiaba en la Universidad. Participé activamente con la asociación Focus e, incluso, conseguí una beca del ILC, que me ayudó mucho en los inicios de mi actividad como fotógrafo».

Museo de fotografía

Patricio Rodríguez tiene una amplia visión de cómo es en la actualidad la fotografía a escala internacional. «En nuestro país la fotografía está comenzando a ser importante —comenta— pero en Europa las cosas han ido mucho más allá. En la actualidad existe en casi todos los países europeos un museo nacional de fotografía. Y la tradición es mucho mayor, se valora infinitamente más. En Europa la fotografía ya está incluida totalmente dentro de las artes. Pero lo cierto es que en España están cambiando las cosas, aunque faltan fotógrafos que cuenten en sus obras el mundo que les rodea, el momento que están viviendo. A mí me gusta relatar lo que sucede a los seres humanos que me rodean, sea en Francia, en América o aquí, en mi pueblo».

Blanco y negro

El artista berciano se niega a participar en la vertiginosa carrera de lo digital. Sigue con los clásicos negativos en blanco y negro, y continúa revelando sus fotos de forma artesanal. «Pienso que el blanco y negro me crea menos problemas. Creo que es muy importante que puedas ser tu mismo quien maneje todo el proceso. También creo que con el blanco y negro se pueden contar más cosas, es más abstracto, deja un campo a la imaginación de quien contempla la placa. Es mucho más directo… En definitiva: prefiero el blanco y negro».

Para Patricio Rodríguez en la fotografía es muy importante saber conjugar la forma de expresión y el contenido de la obra. «Las dos cosas son importantes —asegura— sin unas cualidades técnicas por lo menos correctas es imposible contar nada. Y sin una historia que contar de nada te sirve una técnica depurada. Lo importante es encontrar el equilibrio y precisamente eso es lo difícil. Encontrar un estilo personal es lo que todos buscamos y lo que muy pocos consiguen».

Un berciano en el París del XXI
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