viernes 17/9/21
UN DRON CON PREMIO

Unas arrugas de dos mil años

La imagen de una explotación aurífera romana tomada por Javier Fernández Lozano con un dron en la Valdería, premiada en el IV Concurso de Fotografía Arqueológica
La imagen se tomó en la comarca de la Valdería, en 2014, con ayuda de un dron

El ojo inexperto, probablemente, no encontrará en esta imagen aérea nada más que unos cuantos desmontes rojizos en forma de abanico —de hecho, el nombre tradicional del paraje es El Vallico la Escoba—, pero la persona que la tomó con ayuda de un dron podría llenar un libro (y en parte lo ha hecho) hablando de sus secretos. Con esta instantánea, el geógrafo leonés Javier Fernández Lozano acaba de ganar el tercer premio del IV Certamen de Fotografía Arqueológica asociado a las ya quintas Jornadas de Jóvenes Investigadores del valle del Duero.

«El premio va encaminado a premiar la fotografía que mejor refleje los valores del patrimonio arqueológico de toda la cuenca del Duero, su preservación y su relevancia para el conocimiento científico e histórico», contextualiza Fernández Lozano, recordando además que el congreso se centra «en dar a conocer los avances y trabajos realizados por jóvenes investigadores en el ámbito de la arqueología de Castilla y León».

Lozano elige la expresión «trabajo de gigantes» para explicar la intrahistoria de esta imagen. Son parte de las hercúleas labores llevadas a cabo por los romanos para extraer oro en el suroeste provincial, en la comarca de la Valdería, algo inextricablemente unido «a la forma meticulosa con la que lo hicieron, creando, con cierta forma artística, estructuras geométricas de gran belleza», observa este joven pero muy activo investigador y divulgador natural de Castrocontrigo, y para quien estos vestigios constituyen «uno de los mejores ejemplos preservados de minas de oro romano a cielo abierto de cuantos existen y uno de los puntos que más claramente permiten entender las relaciones espacio temporales existentes entre las minas situadas en los valles y aquellas que se presentan en zonas más montañosas».

Decisivo para el Imperio

Javier Fernández Lozano quiso hacer notar, en declaraciones a este periódico, que este yacimiento comarcano «representa uno de los más extensos del Imperio Romano, llegando a agrupar en el área de Valdería más de 300 hectáreas de restos de la minería aurífera».

Junto con otros especialistas, Fernández Lozano se encuentra actualmente embarcado en la ambiciosa tarea de ‘radiografiar’ todo el valle del Eria con ayuda de drones, un material de gran importancia para el conocimiento arqueológico, histórico, geográfico y biológico.

Una actividad enmarcada en el proyecto de crear en la zona un ‘geoparque’, especie de museo al aire libre en el que el propio paisaje será quien enseñe sus valores y memorias. Por eso, a la pregunta de si supone el premio un empujón más a la iniciativa, este experto en sistemas de información geográfica responde: «El galardón supone un reconocimiento al trabajo que venimos realizado desde hace varios años para sacar a la luz algunos de los afloramientos más impactantes de la minería aurífera romana en León, puesto que desde la Universidad de Salamanca hemos querido dar a conocer el rico y vasto patrimonio de Cabrera y Valdería. Un trabajo que ha servido para ofrecer nuevos puntos de vista en torno a esta minería y contribuir a su conocimiento y divulgación, de forma que repercuta en el beneficio de los pueblos de cara a fomentar el turismo rural en la zona».

Y cree el coautor del libro Ruta romana del oro en la Valdería que, además, «servirá para dar relevancia a un entorno que ya de por sí cuenta con algunos puntos de interés geológico, minero y natural únicos en la provincia. No olvidemos que éste es el distrito minero aurífero más extenso de todo el Imperio, con cerca de 13.000 hectáreas...».

En cuanto a su actividad actual, Javier Fernández informó de que, hoy, él y su equipo continúan tomando datos mediante el uso de LiDAR aerotransportado y fotogrametría asistida con drones. «Hemos cartografiado todo el valle del Eria de arriba a abajo —continuó—. Además hemos incluido nuevas técnicas que permiten sacar el máximo rendimiento a estas tecnologías, ofreciendo nuevas y mejores posibilidades para la identificación, descripción e interpretación del patrimonio. Por ejemplo, próximamente publicaremos nuestros resultados en una revista internacional, en la que mostraremos imágenes tridimensionales, de alta resolución, que permiten al usuario mover las imágenes 360 grados en cualquier dirección, algo especialmente útil en zonas de difícil acceso, donde las condiciones orográficas y la vegetación imposibilitan el acceso al público».

Unas arrugas de dos mil años
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