miércoles 21/10/20

Único, metálico y del siglo XVII

Los vecinos de Valdavida hallan y restauran por su cuenta un ramo leonés de metal y tipología desconocida hasta la fecha y recuperan textos del canto que lo acompañaba.

No consta en el librito sobre ramos leoneses que editó la asociación cultural Raigañu, obra que ayudó no poco a la divulgación y recuperación de este curioso elemento de la religiosidad popular, y tampoco en ningún otro (apenas hay disponibles muchos más títulos). Y es difícil que estuviera allí reflejado dado que el ramo aparecido y recuperado en el pequeño pueblo de Valdavida, entre las riberas del Cea y el Valderaduey, es de un tipo completamente desconocido hasta la fecha. De soporte metálico, forma romboidal y sólo nueve velas, su descubrimiento ha venido ligado a la reciente movilización que los vecinos de Valdavida han desplegado en torno a su retablo, una joya renacentista que se encuentra en muy grave estado de conservación.

El pasado 25 de mayo, la iglesia parroquial recibió la visita de unas doscientas personas, en gran parte miembros de la asociación Promonumenta, quienes acudieron a ofrecer su apoyo a la causa del retablo, y con varios expertos que asesoraron a los vecinos sobre el mejor camino a seguir para su paulatina restauración. Pero en la comitiva también había representantes de Raigañu, colectivo de cultura popular muy activo en el estudio de los ramos navideños leoneses quienes, al toparse con el de Valdavida, transmitieron al pueblo lo extraordinario que era, por único, por no catalogado hasta el momento.

Tirado en un trastero

«El ramo llevaba muchos años tirado en un trastero de la iglesia —explica Ramón de Poza, oriundo de la localidad— y hace cosa de dos años fue rescatado y restaurado por una vecina, Gloria, que lo salvó de un más que posible y trágico final». De hecho, la gente no creía que aquel objeto fuese un ramo —del que se había debilitado la pista en la memoria comunal hasta casi perderse—, sino un tenebrario. «Fueron los miembros de Raigañu quienes nos alertaron de que estábamos ante una joya única, dado que, entre otras cosas, los tenebrarios disponen de quince velas», explica De Poza, añadiendo que, «además de ser muy antiguo, de finales del XVII, está fabricado en metal, en vez de en madera como todos los demás, con un dibujo repujado y nueve velas, algo tampoco usual pues normalmente suelen tener doce». Al ramo se le repuso el mástil y la peana y ya puede contemplarse libremente en la propia iglesia. En cuanto a su primer objetivo, los visitantes quedaron maravillados por los tesoros del pueblo, el retablo y el artesonado oculto en la techumbre de la iglesia de San Julián y Santa Basilisa.

Dentro de la exhaustiva catalogación de ramos que está llevando a cabo la asociacion Raigañu, el de Valdavida ha sido consignado con el número 171 y bajo la leyenda de ser, por el momento, el único metálico de León.

El ramo es un elemento propio de la religiosidad popular del Noroeste (y de pervivencia precristiana, a juicio de los expertos) que se ofrecía en Navidad junto a una serie de cantos en honor de la divinidad.

Único, metálico y del siglo XVII
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