sábado 10/4/21

El único retrato de familia de los reyes de León está en Nueva York

Alfonso VII y sus hijos aparecen en un insólito pergamino de la Hispanic Society
Sancho y Fernando, futuros monarcas, el abad Willelmus, Alfonso VII y el mayordomo, Ponce de Cabrera

De documento «totalmente atípico» que cuenta con un «interés iconográfico múltiple» califica el historiador leonés Ricardo Chao Prieto un pergamino que se encuentra en la Hispanic Society de Nueva York, una pieza «muy poco divulgada» en la que aparecen el emperador Alfonso VII, sus hijos Sancho y Fernando (los futuros Sancho III de Castilla y Fernando II de León), el abad Willelmus y el mayordomo de la Corte, Ponce de Cabrera. Se trata de un singular -retrato de familia- único en el reino-imperio leonés del siglo XII que, como otros documentos y joyas artísticas procedentes de esta tierra, acabaron sus atribulados destinos en la citada institución norteamericana.

El pergamino, que aparece bajo la signatura B.16 en el gran archivo documental de la sociedad -y con el título Privilegium Imperatoris-, constata la donación, por parte de Alfonso VII, de unas tierras a un monasterio del centro de la Península, donación que cuenta con su correspondiente ilustración en la parte inferior del documento. La propia Hispanic Society lo define en su registro como «bellísimo documento legal».

Chao Prieto describe la escena: «En el centro aparece el abad Willelmus recibiendo la donación de manos del Emperador, quien figura a la derecha portando una especie de rama que recuerda a esa especie de Árbol de la Vida que tanto abunda en las monedas leonesas de la época. A Alfonso lo protege uno de los principales personajes de su corte: el conde Ponce de Cabrera, de origen catalán, que fue su mayordomo, y que actúa a modo de testigo oficial». «A la izquierda del abad -continúa-, casi como si de dos gemelos se tratase, podemos ver los dos hijos del Emperador: Sancho III, futuro rey de Castilla, y Fernando II, futuro rey de León. Sancho está abrazando, con su brazo izquierdo, a su hermano».

Su estilo plenamente románico, cuajado de abundantes detalles, algo poco usual en los documentos que han llegado hasta nuestros días, la disposición de los personajes y otros elementos son subrayados por este experto: «Por ejemplo, aporta un dato de gran interés para la historia de la Heráldica, ya que el conde Ponce de Cabrera porta un escudo protoheráldico con el signo parlante de su linaje: una cabra. Además, el animal está dispuesto en una postura casi rampante, para ocupar el mayor campo del escudo. El documento figura como concedido en el año 1148, es decir, en los albores del surgimiento de la disciplina heráldica». Otro aspecto iconográfico importante lo constituye la rama que llevan tanto el Emperador como su hijo Fernando: «¿Simboliza el acto de la donación o es tal vez un símbolo de poder? En cualquier caso, ¿por qué lo lleva Fernando en lugar de Sancho, que era el primogénito?», se pregunta Chao. Un detalle que a este profesor le sirve para recordar que Fernando II, a pesar de no ser el mayor de los hermanos, «heredó la mayor parte del aparato estatal de su padre: por ejemplo, también heredó a Ponce de Cabrera como mayordomo, así como a los mejores notarios y escribanos del reino, llegando a intitularse Rex Hispaniarum (rey de las Hispanias) y Rex Hispanorum (rey de los Hispanos). Tal vez lo que hizo Alfonso fue, sencillamente, repetir el reparto territorial que hiciera su bisabuelo, Fernando I».

El único retrato de familia de los reyes de León está en Nueva York
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