jueves 5/8/21

Valdavida se moviliza por su retablo

Los vecinos crean una asociación cultural para exigir una restauración urgente de esta joya renacentista.
Imagen completa del retablo. Al lado, la deteriorada pintura que muestra a la Virgen sosteniendo a Cristo y el daño sufrido en la madera por el tiempo y los insectos.

El tiempo se ha ‘comido’ la conmovedora escena de una madre sosteniendo en brazos a su hijo muerto. Ambos, la Virgen y el Cristo ya bajado de la cruz, tienen la cara borrada por el paso de los años. No conocemos el dolor por sus rostros, sólo porque es una escena que hemos visto cientos de veces en cientos de iglesias. En Valdavida sólo pueden intuir —que no ver— la tristeza que refleja el cuadro porque, como decíamos, el transcurso de los siglos no ha tenido la piedad que sí refleja la pintura.

Pero los vecinos de Valdavida quieren devolver su identidad a los protagonistas de este trágico momento y de paso mejorar la cara de otros personajes que les rodean en el retablo de su iglesia parroquial, dedicada a San Juan y a Santa Basilisa. Por ese motivo acaban de crear la Asociación Cultural Fonsagrada que, junto a la junta vecinal, demanda la restauración de este valioso retablo del siglo XVI.

El primer paso será la realización de una memoria de intervención a cargo de la restauradora Paula Pérez, que comenzará esta semana. El retablo tiene graves problemas de humedades, falta de pintura e insectos xilófagos que han devorado (literalmente) parte de su estructura.

«Su estado es lamentable por el paso de los siglos y la dejadez. Hay que restaurarlo y por eso empezaremos a tramitar la solicitud de subvenciones cuanto antes», explica Ramón de Poza, tesorero de la nueva asociación.

El retablo es un interesante ejemplo de la primera etapa del Renacimiento español y está compuesto por doce pinturas sobre tabla que representan la vida y pasión de Cristo. También tiene tallas de San Juan y Santa Basilisa y, como dato curioso, está flanqueado por dos columnas sujetas por sendas esforzadas figuras que representan al diablo.

De estilo italianizante, el retablo tiene interesantes escenas de batallas, con la representación de moros con espadas árabes. También tiene tres cajones relicarios con reliquias de Santiago, San Julián y Santa Basilisa.

Algunos expertos lo atribuyen a la escuela de Esteban Jordán, importante escultor del siglo XVI que realizó muchos trabajos en León, como el retablo mayor de la catedral de Astorga o los relieves del trascoro de la Catedral de León. Jordán estuvo casado con una sobrina del escultor Alonso Berruguete y es el autor del sepulcro del obispo don Juan de San Millán en la iglesia de Santa Marina.

Un elemento singular del retablo son las dos metopas que, a ambos lados, presentan escudos con la cruz de Malta. Esto remite a la residencia en Valdavida de la Orden Militar y Hospitalaria de Malta o de San Juan de Jerusalén.

Esta orden nació dentro del marco de las cruzadas y combatió contra los ejércitos musulmanes árabes (de ahí la representación de batallas en el retablo). También tuvo actividad hospitalaria y por este motivo y la cercanía del Camino de Santiago, la orden construyó un hospital en Valdavida.

Artesonado

Además de este retablo, Valdavida oculta otras joyas artísticas. Y en este caso el verbo oculta debería llevar el adverbio completamente porque la escayola en la bóveda de la iglesia oculta completamente, como decíamos, un valioso artesonado. Dos, en realidad, uno de casi 300 metros cuadrados sobre la nave y otro en la cúpula sobre el retablo.

El conocimiento de este artesonado, uno con armadura morisca según algunos expertos, se debe a que hay trazas visibles en el techo de la iglesia. Sería una intervención costosa, pero que podría deparar alguna sorpresa interesante. Pero lo primero es lo primero: devolverle al retablo su perdido esplendor.

Valdavida se moviliza por su retablo
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