jueves 19.09.2019
PATRIMONIO

La Virgen desentraña su relato en Villacelama

El obispo presidió la misa de inauguración de la rehabilitación del retablo de Villacelama. RAMIRO
El obispo presidió la misa de inauguración de la rehabilitación del retablo de Villacelama. RAMIRO

El retablo de la iglesia de Villacelama vuelve a hablar después de dos años de trabajos de rehabilitación durante los cuales las manos de Marta Eva Castellanos han ido componiendo un puzzle que el tiempo y la acción del hombre habían desbaratado. Ayer, el templo volvió a vestirse con las imágenes de la vida de la Virgen María, un tesoro renacentista que descendió hasta los quirófanos del Obispado para recuperar la vida para la que fueron creados.

 

«Villacelama está llena de particularidades», destaca Castellanos, que explica que una de ellas es que el retablo tiene tres autorías diferentes. La calle central es el resultado del encargo que se hizo a Bautista Vázquez. A él se debe además el hueco del sagrario y la hornacina donde reposa la Virgen. Poco después, — «no sabemos cuando»— llegaron al templo ocho tablas, que corresponden a dos manos distintas, con estilos diferentes y cronológicamente distantes. «De hecho, cuando las tablas de uno de ellos comenzaron a pintarse, las anteriores incluso habían pasado de moda», explica la restauradora. Todo ello hizo que el montaje de esta joya sacra haya resultado complicado. «En realidad, lo que hemos logrado con la restauración es crear un sistema expositivo, conferírselo a las tablas, porque todos los retablos cuentan una historia, pero las visicitudes con el que se trabajó en este lugar hicieron que no fuera así», manifiesta la experta.

 

Incide Castellanos en que si bien los tres conjuntos están dedicados a la vida de la Virgen, hay capítulos que faltan, escenas que han desaparecido. De hecho, varias tablas se perdieron y de uno de los autores sólo quedan tres tablas, mientras que del segundo artista permanecen cinco. «No había relato, así que lo tuvimos que racionalizar e incluir además dos tablas de predela que hemos colocado en la parte inferior». La experta sostiene que con la nueva disposición han conseguido la musealización de las tablas. «Ahora queda la conservación, una tarea importante en la que el pueblo está muy implicado».

 

Nuevos travesaños

 

Castellanos es la directora de toda la restauración, que en los últimos dos meses se ha realizado ‘in situ’. Subraya la importancia que en ella han tenido los carpinteros por las condiciones especiales en las que se encontraron el retablo. Además de las ya citadas modificaciones, «también se quitaron los travesaños con los que contaban cada una de las tablas, para fijarlas directamente a la pared con unas puntas muy largas». Esta actuación «enigmática» eliminó el sentido del retablo entero. Ahora, los travesaños e injertos de madera se han instalado de nuevo según el sistema originario y en una intensa labor de carpintería. «Lo que hemos hecho es dotar de solidez estructural a todo el retablo», comenta la restauradora.

 

Otro de los graves problemas que aquejaba al retablo era las capas de pintura y barniz que se habían ido acumulando. La acción del hombre, sobre todo el barniz de resina, había provocado un daño acumulativo y las pinturas se habían ido oxidando con el paso del tiempo, lo que las había cubierto de una pátina negra. El presupuesto total de la intervención asciende a 28.000 euros, que han sido sufragados por la Diputación, el Obispado y la junta vecinal.

 

Marta Eva Castellanos destaca que ahora comenzarán la rehabilitación del sagrario de Nogales y un calvario del siglo XV de Pobladura de Pelayo García.

La Virgen desentraña su relato en Villacelama