jueves. 06.10.2022

La música sonó ayer con más orgullo que nunca en la Scala de Milán. Pero sin público. No ha sido fácil, pues la pandemia impidió su tradicional inauguración lírica, pero a cambio ofreció un concierto con las mayores estrellas del panorama con un objetivo claro: la cultura prevalecerá. Entre los artistas llegados a Milán estuvo el tenor español Plácido Domingo, que entonó el aria Nemico della patria, toda una oda a los héroes de la historia. Pero también acudieron el barítono español Carlos Álvarez, que cantó el Credo del Otello de Verdi, así como el tenor peruano Juan Diego Flórez, que ofreció Una furtiva lagrima del Don Pasquale. Se echó en falta al público, pero La Scala, inaugurada en 1778, sabe que no hay mal que cien años dure. | g. s.

El virus no enmudece a la Scala de Milán
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