martes 10.12.2019
Fútbol

Los 500 partidos de un entrenador de La Virgen

UN TÉCNICO HACIENDO HISTORIA. Roberto Carlos Fernández (León, 1975) marcará un hito el próximo sábado en el banquillo del CD La Virgen. El entrenador leonés cumplirá quinientos partidos como responsable técnico de alguno de los equipos de la entidad virginiana a la que llegó en julio de 2005.
El entrenador leonés cumplirá quinientos partidos como responsable técnico de alguno de los equipos de la entidad virginiana a la que llegó en julio de 2005. MARCIANO PÉREZ
El entrenador leonés cumplirá quinientos partidos como responsable técnico de alguno de los equipos de la entidad virginiana a la que llegó en julio de 2005. MARCIANO PÉREZ

Roberto Carlos Fernández Pérez cumplirá este sábado su partido número 500 dirigiendo a La Virgen a lo largo de sus 15 temporadas que lleva en la entidad leonesa.

 

El técnico virginiano valora así esta efeméride, «es una cifra anecdótica aunque importante. Si echas la vista atrás son quince temporadas en el club y quinientos partidos que dan para mucho, a lo largo de toda una vida dedicada a este club, al deporte que me apasiona y que me he formado para ello. Seguimos disfrutando y trabajando para ello».

 

Roberto Carlos Fernández hace un pequeño balance de lo que ha supuesto su paso por La Virgen a lo largo de estos años, «he visto nacer al club en mi primera temporada en la que sólo coordiné el club, que contaba con seis equipos en su estructura, con el primer equipo en la 2.ª División Provincial de Aficionados, empezando a partir de ese momento a crecer, pasando a la 1.ª División Provincial de Aficionados, a la 1.ª División Regional de Aficionados y a Tercera División, en la que se cumple la novena temporada consecutiva en la categoría, contando ahora con dieciocho equipos en la estructura del club, el torneo internacional alevín que hicimos durante dos años, que supuso una experiencia y un poso al club que nos permitió seguir creciendo y con la ilusión de seguir mejorando, aunque somos conscientes de que tenemos los recurso que tenemos, pero para una localidad de 5.000 habitantes tener un equipo en Tercera División que lleva nueve temporadas y contar con 18 equipos creo que es para estar orgullosos».

 

El entrenador virginiano recuerda lo vivido a lo largo de estas quince temporadas, «durante estos años han pasado muchos jugadores por la entidad, muchos cuerpos técnicos y entrenadores, y lo mejor es que al final te haces como persona, te vas formando y sólo tengo palabras de agradecimiento para el club por su confianza en mí, sobre todo David Fernández, nuestro presidente, que año tras año sigue contando conmigo y el trabajo que estoy realizando junto con mi gente, lo que hace que siga trabajando y con ganas de continuar».

 

Trayectoria en el club de Roberto CarlosEl entrenador club verde descarta el conformismo que puede suponer una estancia tan larga al frente de un club, «la gente que me conoce sabe que no es así, aunque abogo por cambios al frente de los proyectos que no tengan tanta continuidad, pero al final todas las temporadas se renuevan un porcentaje amplio de jugadores y siempre intentas renovarte y motivarte para afrontar nuevos retos. Somos un cuerpo joven con experiencia y mucha ambición y el día que no me encuentre con esa fuerza y motivación o que el club decida un cambio para el primer equipo, igual que vine encantado me iré de la misma forma porque La Virgen siempre será mi casa».

 

Roberto Carlos relata sus mejores y peores momentos a lo largo de estos quince años en la entidad verde, «los dos años que estuve con el equipo juvenil fueron muy buenos. Logramos ascender de 2.ª División Provincial a 1.ª División Provincial y a la temporada siguiente a 1.ª División Regional, que fue un hito para el club al ser el primer equipo que tuvimos de base en categoría regional. En Regional Aficionados el primer año nos costó muchísimo mantener la categoría, cuyo objetivo conseguimos en las dos últimas jornadas en un año en el que las dificultades te hacer coger experiencia y crecer, y luego el año del ascenso a Tercera División, que fue una temporada muy bonita, con recuerdos imborrables que siempre estarán ahí y la pasión con la que el pueblo vivió ese ascenso y la primera temporada en Tercera División, en la que estuvimos muy cerca de clasificarnos para jugar el play off a Segunda División B, las temporadas que compartimos en la categoría con la Cultural, que sirvió para ilusionar un poco más a la gente, y sólo nos queda un poco de nostalgia pero mucha ilusión. Los malos, mejor olvidarlos».

El entrenador virginiano sigue soñando con disputar una fase de ascenso con el club, «somos ambiciosos y siempre queremos más pero hay que tener los pies en el suelo, y año tras año estamos viendo que la categoría se está volviendo cada vez más profesional y nosotros seguimos contando con los mismo medios. Por infraestructuras y presupuesto es complicado competir con esos equipos pero obviamente estamos ilusionados y tratamos de hacer cada vez proyectos más ambiciosos dentro de nuestras posibilidades. Nos hemos quedado cerca alguna temporada y por trabajo no será. Jugar un play off será un broche para el club y para mí en lo personal muy grande».

 

El técnico leonés cree que de los malos momentos es de los que más se aprende, «soy de los que piensan, tanto en lo personal, como fueron la pérdida de mi padre y mi hermano a una edad muy temprana que me marcaron en ese sentido, lo que te hace valorar más a la gente cercana y que me ayudó, y en lo deportivo también. La gente que nos dedicamos a la formación insistimos que en una trayectoria deportiva hay más derrotas que victorias, hay más fracasos que éxitos y creo que hay que verlos como una manera de mejorar y de crecer en lo personal, en lo profesional y es lo que trato de inculcar, tanto a los compañeros de los diferentes cuerpos técnicos y entrenadores del club como a los jugadores que dirijo, que se centren un poco en eso, porque en lo deportivo al final no deja de ser un medio en un mundo como el fútbol que es maravilloso y que lo disfruten hasta que lo dejen».

 

En máximo responsable deportivo de la entidad virginiana cree que el proyecto del club todavía no se ha estancado, «creo que el proyecto de La Virgen se ha estabilizado. Ahora nuestro objetivo es el campo de Los Dominicos, al que queremos dotar de césped artificial porque eso le daría un salto importante al club, al primer equipo y a la formación de jugadores. Un campo de calidad nos beneficiaría mucho, porque el actual nos perjudica más que nos beneficia. Hacer un fútbol combinativo en este terreno de juego como está es complicado y eso es lo que le hace falta al club para seguir creciendo o para tener visos de objetivos más ambiciosos. Para crecer en infraestructuras el campo es fundamental. Estamos muy cerca de conseguirlo ahora mismo y creo que va a ser un antes y un después para el futuro del club. Lo fue el campo de fútbol 7 en las piscinas, que mejoramos un montón en cuanto a número y en calidad de nuestros jugadores y en el fútbol 11 es la asignatura pendiente».

Los 500 partidos de un entrenador de La Virgen
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