jueves 21.11.2019
FÚTBOL | LIGA DE CAMPEONES

El abismo asoma en el infierno

■El Real Madrid visita el siempre caldeado estadio del Galatasaray sin margen de error y envuelto en un mar de dudas ■ Hazard regresará a la convocatoria
Benzema conduce el balón durante el entrenamiento del Real Madrid. EMILIO NARANJO
Benzema conduce el balón durante el entrenamiento del Real Madrid. EMILIO NARANJO
 

Se trata solo de la tercera jornada de la fase de grupos de la Champions en un martes otoñal, a siete meses vista de los momentos cumbre, pero para el Real Madrid y su técnico, Zinedine Zidane, la visita al siempre caldeado Türk Telecom del Galatasaray es como una final (21.00 horas, Movistar Liga de Campeones). No tienen los merengues derecho a fallo si quieren mantener intactas sus aspiraciones de acceder a los primeros cruces.

 

Necesita el monstruo de las 13 Copas de Europa dar un golpe de autoridad en el crisol de culturas de Estambul para alejar el fantasma de la Liga Europa, torneo que supondría una humillación histórica. Con solo un empate en dos jornadas, el equipo merengue es sorprendente colista de un grupo A que lidera el PSG con seis puntos, seguido del Brujas con dos y del campeón turco, que también arañó un empate ante los belgas pero presenta mejor ‘average’ que los españoles. Por ello, el doble enfrentamiento contra el Galatasaray, que visitará el Santiago Bernabéu el 6 de noviembre, se anuncia como una apuesta a todo o nada. «Sabemos lo que vamos a jugar, tenemos que hacer un partido para ganar porque no hay más remedio», reconoció Zidane tras la derrota ante el crecido Mallorca, un recién ascendido.

 

Galatasaray - Real MadridEste resultado, unido al liderato logrado por el Barça, han reforzado las críticas que ya arreciaron tras la eliminación contra el Ajax en los octavos del pasado ejercicio. Escasa pegada, falta de contundencia defensiva y problemas de concentración agravan la sintomatología de un equipo que duda y sufre la descompensación de la plantilla por la falta de centrocampistas, pese a una inversión de 300 millones.

 

Zidane le hizo a Florentino Pérez el impagable favor de volver como el hijo pródigo el pasado marzo, envuelto en sus tres Champions, pero para el francés también se agota el crédito. En el contador de su presidente ya perdió puntos en verano por auspiciar las salidas de los canteranos Sergio Reguilón y Marcos Llorente e insistir, sin éxito, en su apuesta personal por Paul Pogba.

 

Si antaño las rotaciones masivas añadieron argumentos a los partidarios de ‘Zizou’ por saber aprovechar la profundidad de su plantilla, aumentar la competencia interna entre sus jugadores y darles frescura, tanto cambio ha provocado un efecto bumerán. Se le acusa de no tener las ideas claras, de poca cintura táctica, de la nula aportación hasta ahora del delantero serbio Luka Jovic, de la no recuperación para la causa de Isco o de la involución sufrida por Vinicius, quien falla en la decisión final pero al menos no ceja en su empeño.

 

Instalado en una peligrosa montaña rusa desde el principio de curso, el rendimiento de este Madrid es una incógnita incluso con el regreso al once de figuras como Eden Hazard y Raphael Varane, que descansaron el fin de semana, y de Toni Kroos, una vez recuperado de sus molestias en el aductor izquierdo.

El abismo asoma en el infierno
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