martes 17/5/22

El Abanca Ademar puso fin a una racha de tres encuentros sin conocer la victoria (dos derrotas y un empate) que le habían condenado a decir adiós a la opción de jugar en Europa la próxima temporada. Lo hizo imponiéndose por 34-33 a otro equipo como el Anaitasuna cuyo único objetivo esta Liga es, como en el caso de los leoneses, quedar lo más arriba posible. Un trámite que convirtió buena parte del encuentro en un despropósito. Hasta que la intensidad varió el signo de este en la segunda parte cuando los leoneses parecieron encontrar el camino correcto hacia la portería rival.

Sin un objetivo relevante por el que luchar a veces los retos se convierten en un peso duro de llevar. Eso pareció guiar la primera parte de Abanca Ademar y Anaitasuna. Desde el 0-1 con el que Eduardo Fernández adelantaba a los navarros hasta el empate que apenas unos segundos más tarde firmaba Milosavljevic y el 2-1 con el que Santista ponía por delante a los de Cadenas. A un ritmo más bajo que en otras ocasiones el pulso transcurría parejo en cuanto a goles, uno arriba-uno abajo. Y también a errores tanto en defensa como en el ataque. Prueba de ello es que la primera ventaja de dos goles para los leoneses llegaba al minuto 13:20 con el 9-7 que con su gol situaba Semedo en el electrónico. Un margen que el Abanca Ademar lograba defender durante unos minutos hasta que diez más tarde y con un parcial de 5-8 el Anaitasuna se ponía por delante. Incluso con dos goles de margen (16-18) que Santista, en la última jugada de la primera parte, se encargó de reducir al 17-18.

Partido abierto más por los errores de unos y otros que por los aciertos. Los puntos, más que a nivel anímico y para maquillar una temporada que no ha salido como se esperaba, parecían tener menos valor en unos y otros.

La segunda parte apenas iba a variar el guión. Izquierdo anotaba el 17-19 y el Anaitasuna se iba a su mayor renta del partido, los dos goles. Ese margen, a pesar de la ligera mejoría en el juego de los leoneses, parecía que no iba a variar. Incluso amenazaba con irse más allá. A los tres goles con el 19-22 con apenas cuatro minutos y medio consumidos de esta segunda entrega del partido.

Ese fue el punto de inflexión que hizo variar la dinámica del encuentro a favor de los locales. Dos paradas consecutivas de Panos bajo palos seguidas de sendos tantos, en este caso de Gonzalo y Jaime Fernández hicieron menos llamativa la sangría. E incluso con el tanto de Milosavljevic el marcador se iba al empate a 23. El parcial de 4-1 para el Abanca Ademar tenía la culpa.

En ese momento al Anaitasuna empezó a entrarle cierto temor de verse arrollado por los leoneses. Más con dos nuevos goles para los de Cadenas que situaban el panorama en un 25-23. Enrique Domínguez, técnico de los navarros, intentó recomponer la situación con un tiempo muerto que supuso al menos un gol a su favor para situar el pulso en el 25-24. Pero la dinámica estaba ya virando del lado ademarista. Mejor en defensa y preciso a la hora de castigar los fallos del rival, dos acciones culminadas por Milosavljevic y Liapis elevaban la renta a los tres goles con el 27-24. Y de ahí al 30-25 a falta de un cuarto de hora para cerrar el encuentro. Y todo merced a un parcial de 8-2 que abría las puertas de par en par a una victoria en cierta medida sanadora tras los últimos tropiezos ligueros de los leoneses.

Todo parecía encarrilado a sumar los dos puntos y con ello seguir optando a la sexta plaza de la Liga, un mal menor tras no poder hacerlo a la quinta, última que reparte billete para la competición continental.

Más con el 31-26 de Malasinskas que con su dirección y los goles en especial de Gonzalo Pérez (ocho) mantenía la nave leonesa con cierta solvencia. Pero en esta temporada la tranquilidad no es algo que ha acompañado a los ademaristas en su trayecto. El Anaitasuna no estaba dispuestos a tirar la toalla y en apenas cinco minutos aprovechaba cierta desconexión a la hora de atacar de los locales para acercarse a tres goles, luego a dos, a uno y al empate a 33. Ahí apareció la mano de Gonzalo Pérez para anotar el 34-33. Restaba un minuto y en Anaitasuna iba a tener su oportunidad. Pero un error de Ibai evitó un nuevo empate. Y posibilitó que el Ademar se saliera con la suya.

El Ademar sale airoso en el desorden
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