jueves 19/5/22

Alcaraz supera a la leyenda

El murciano se lleva el duelo generacional y hoy se medirá por primera vez a Djokovic en semifinales Rafa Nadal acusó su falta de ritmo de competición

Olía a cambio en la Manolo Santana. A aires de destronamiento. Porque Carlos Alcaraz ya no es el chiquillo del año pasado y porque Rafa Nadal no está aún en su mejor tenis. No quita eso ningún mérito al triunfo del murciano, que logró uno de los triunfos más emotivos y significativos de su carrera ante Nadal (6-2, 1-6 y 6-3) en el Masters 1.000 de Madrid.

Por ser en casa, por tener enfrente al tenista con más Grand Slams de la historia y por el futuro que tiene por delante, la victoria de Alcaraz ante Nadal recordó a la que Roger Federer consiguió en Wimbledon 2001 ante Pete Sampras. En aquella ocasión, el suizo derrocó a un Sampras que venía de ganar el torneo cuatro veces seguidas y que, después de aquella tarde en la capital, no volvería a hacerlo nunca más. Federer, que no se llevó aquel Wimbledon, mandó un mensaje y creó un partido que fue visto años después como el cambio de mando del tenis mundial. Un espejo en el que puede mirarse este Nadal-Alcaraz.

El balear achicó aguas desde el comienzo, con unas declaraciones que le apartaban de la victoria antes siquiera de empezar. La preparación había sido nula y a su físico no ayudaron las tres horas contra David Goffin. Nadal salió oxidado al partido y a merced de un Alcaraz poderoso y dominador, pero eso no evitó que se agarrara a la pista y obligara al murciano a disputar 24 minutos de tenis durante los tres primeros juegos.

Pese a la garra del manacorense, Alcaraz estaba un punto por delante, con su derecha, seguramente uno de los mejores golpes del circuito, con el revés cruzado y con unos saques que rozaron los 220 kilómetros por hora. Una barbaridad coronada con sus dejadas, a la altura de muy pocos. Incluso en el factor psicológico, Alcaraz tenía la batalla ganada. Le salvó dos 0-40, uno en el segundo juego del primer y segundo set. Pero su partido se enredó en el último punto del tercer juego del segundo parcial. Una caída feísima, en la que la raqueta salió despedida, él se llenó de barro, se raspó la pierna y la mano y se torció el tobillo. El encuentro se paró unos oho minutos para que Alcaraz recibiera atención médica, con un vendaje aparatoso en su tobillo. Pudo continuar, pero saltaron las alarmas. Su nivel se resintió y Nadal lo aprovechó. Alcaraz estuvo cauteloso, sin saber el alcance de la lesión, pero se repuso y en el tercero voló sobre la pista para hacer historia. Alcaraz se medirá hoy a Djokovic (16.00 horas) en semifinales.

Alcaraz supera a la leyenda
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