domingo 25/10/20

El Atlético dimite de la Liga con un insulso empate frente al Leganés

Joao Félix se lamenta del empate tras acabar el partido.

Tres días después de la debacle en la Copa del Rey, el Atlético de Madrid agrandó su crisis con un empate a nada en el Wanda Metropolitano con el Leganés (0-0); la enésima decepción de un equipo que también dimitió en la Liga con un duelo espantoso, frustrado por su incapacidad para alterar una dinámica alarmante.

No gana, pero tampoco da sensación de poder hacerlo el conjunto rojiblanco, nervioso y desquiciado por una situación a la que no encuentra solución, que expone a un equipo que aún no encuentra todo lo que se proponía al inicio del curso; la firmeza, la potencia o la pegada que le han descrito en los éxitos pasados con Simeone. El Atlético está en tal punto que no se siente superior a nadie. Ni siquiera en el Metropolitano ni contra el penúltimo de la tabla, el Leganés. A sus rivales les sobra con una estructura, un rigor y unos cuantos pases para transformar cualquier partido o transición en un problema irresoluble para el conjunto rojiblanco.

La indefinición del equipo expresa su momento. Parece que ni siquiera sabe a qué juega; una situación más evidente con el balón, cuando cada iniciativa ofensiva desde atrás es una secuencia de pases entre los centrales o los medios, que vuelven hacia atrás, sin un solo plan más que un pelotazo a la pelea de Morata o a la banda. Demasiado previsible. Y simple para la zaga contraria, a la que le basta con no perder el sitio para arruinar cada intento ofensivo del equipo rojiblanco, cuyo temor en cada pelota y miedo al fallo es manifiesto, tanto como la falta de ideas para abordar un ataque, salvo cuando Joao Félix entra en una ecuación de resultado incierto. O desborda o la pierde. Muchísimo más lo segundo que lo primero.

El Atlético dimite de la Liga con un insulso empate frente al Leganés