martes. 05.07.2022
La temporada de caza menor bajó el telón. JESÚS F. SALVADORES

La temporada de caza menor bajó el telón el pasado 24 de enero. Y lo hizo con un balance en clave positiva en la provincia de León pero con un pero, la liebre. Si bien en otras de las dos piezas más demandadas como el conejo y la perdiz el resultado para los cazadores puede considerarse como más que aceptable, en el caso de la liebre y aunque se preveía que su número fuera elevado como ha sucedido en los últimos años, esas  perspectivas no se han cumplido con una población menor de la esperada e incluso con la aparición en ciertas zonas de ejemplares muertos.

A expensas eso sí de que sobre el terreno algunas de las perspectivas e ilusiones depositadas no se hayan cumplido como es el caso de la liebre, cuya población por diferentes motivos no ha sido la prevista. Aunque su presencia en algunas zonas de la provincia ha sido residual. Y en las que sí ha estado su número tampoco ha sido el adecuado o esperado. En cuanto al conejo se puede decir que sucede todo lo contrario. Al igual que en los últimos años aunque existen zonas en las que no termina de adaptarse también es cierto que su número es elevado e incluso superior a la de las últimas campañas, algo que ha llevado a los propios cazadores a elevar una petición, la posibilidad de que la temporada para el conejo se pueda ver ampliada en fechas con el fin de evitar que la superpoblación pueda tener efectos negativos a nivel cinegético. Por lo que respecta a la perdiz las cifras también pueden considerarse notorias siempre en clave positiva. Con la presencia de bandos en una buena parte de zonas de la provincia. Ejemplos como el de Tierra de Campos son claros con numerosos ejemplares presentes desde el inicio de campaña positiva. Bien es cierto que ha podido ser mejor pero al menos ha respondido en líneas generales a las previsiones. En el conejo y la perdiz aunque no en el caso de la liebre. Dos notas positivas y una negativa que en el global inclinan la balanza hacia el primer apartado.

Todo para cerrar una temporada de caza menor marcada por el buen tono y pensando que a pesar de lo que ha rodeado su actividad no ha sido lo deseable al final la afición a la caza ha podido tener su consiguiente respuesta a lo largo de estos últimos meses con la esperanza de que 2021 sea incluso mejor. En el caso del conejo y la perdiz las cifras y balance ha sido más que aceptable e incluso en algunos casos mejor de lo esperado tras las primeras semanas de campaña mientras que la liebre necesitará mejorar, algo que esperan los cazadores para un año en el que han depositado muchas esperanzas. Al menos para poder realizar su pasión de la mejor manera y con resultados que esperan se traduzcan en cifras positivas.

Balance irregular como colofón de la caza menor
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