jueves. 08.12.2022
Koeman queda tocado tras el empate frente al Levante. A. GARCÍA

Siete años ha retrocedido el Barça de golpe. 2021 es 2014, Ronald Koeman se ha puesto el polo de color pistacho de Tata Martino y los jugadores han decidido hacer un homenaje al equipo que fue incapaz de aprovechar los errores del Atlético en aquel final de Liga horrible que acabó conquistando el conjunto colchonero. Cuatro veces, cuatro, ha desperdiciado ya la posibilidad de colocarse líder, ya sea de forma provisional en una jornada inacabada o de forma real. Y difícilmente tendrá más oportunidades.

No fue capaz de puntuar ante un Madrid bajo mínimos en Valdebebas (2-1), la primera gran bofetada en este tramo final de Liga que el Barça encaraba con una racha espectacular de victorias; mostró todas sus carencias en el Camp Nou ante el Granada (1-2) cuando los rivales le habían regalado una vida; no se creyó que ganando al Atlético (0-0) podría ser primero; y el martes no quiso presionar ganando al Levante (3-3). Para qué molestar ya a estas alturas.

La temporada se le ha hecho demasiado larga a un Barça capicúa en el año de la reconstrucción, que necesitará una segunda parte en la 2021-22. Empezó mal y acaba peor. En medio el equipo azulgrana consiguió ilusionar con unos meses más que aceptables de la mano de un Messi que resucitó allá por diciembre y alcanzó para asegurar una plaza en la próxima de Liga de Campeones (en algunos momentos de octubre y noviembre se temió lo peor) y para conquistar la Copa del Rey. Pero no había para más. Ahora solo podrá pelear por la Liga si Atlético y Madrid fallan varias veces hasta el final.

El Barça de Koeman no da para más
Comentarios