jueves 27/1/22
Balonmano

El Benidorm desangra al Ademar

El conjunto leonés no encuentra el fondo del pozo y pese a que hizo un buen primer tiempo se deshizo en el segundo (34-39)
                      Semedo completó un buen primer tiempo a nivel defensivo pero de nuevo se precipitó con algunos tiros cuando el equipo requería más calma. FERNANDO OTERO
Semedo completó un buen primer tiempo a nivel defensivo pero de nuevo se precipitó con algunos tiros cuando el equipo requería más calma. FERNANDO OTERO

El Abanca Ademar no encuentra el fondo del pozo (34-39). Ya no importa el rival que esté enfrente ni el hecho de jugar como local o visitante. El conjunto leonés ha entrado en una dinámica peligrosa —suma su cuarta derrota consecutiva en Liga— que nadie imaginaba a principio de temporada y que obliga al club a replantearse seriamente los objetivos porque, con nueve derrotas en la primera vuelta —y una más que previsible décima el domingo en Barcelona—, toca pensar en salvar la categoría. Así de crudo. El propio Manolo Cadenas lo corroboró en la rueda de prensa posterior a un encuentro donde los leoneses mostraron dos caras; una buena en la primera mitad y otra —la que ya viene siendo habitual cuando los rivales se ponen por delante en el marcador— que no invita al optimismo.

No es falta de actitud, porque ante Benidorm salieron concentrados, rápidos en ataque y comprometidos en defensa. Más bien suena a falta de mayor calidad de una plantilla que necesita refuerzos urgentemente. Llegarán dos —un central y un lateral— para la segunda vuelta pero visto lo visto se antojan escasos. Aunque una cosa es mayor compromiso defensivo —que insisto en que lo hubo— y otra muy diferente es defender como bloque. Y eso no existe ahora mismo. Ni tampoco hay alivio bajo los palos. Dos carencias que explican la situación.

De más a menos

Los árbitros desquiciaron a un Ademar que en la segunda parte se vino abajo

Eléctrica y polémica primera parte. El Abanca Ademar salió enrabietado al Palacio, con el espíritu de aquellos héroes de la 84-85 en su camiseta y la necesidad imperiosa de reivindicarse. Jaime Fernández comenzó dirigiendo los ataques a una velocidad endiablada y así el conjunto leonés puso un 3-1 prometedor, pero Benidorm no se dejó intimidar y el intercambio de golpes se mantuvo constante.

Cadenas pedía más intensidad en defensa y por momentos Semedo logró subir el nivel de todos sus compañeros. Al Ademar le gusta correr y como siempre Gonzalo lo aprovecha casi sin errores. Esta vez también se sumó Casqueiro por el otro extremo. Además el tiro exterior de Boscos daba resultado, lo mismo que su conexión con Adrián y Santista para asistirles.

El Ademar estaba muy metido en el encuentro, cometió muy pocos fallos en ataque y su defensa, aunque no lucio especialmente, sí se notó más compacta. Fruto de ese empeño por mostrarse agresivos llegaron las exclusiones de Jaime y Semedo. Los árbitros desquiciaron a la parroquia local y el capitán cayó en la trampa desesperado por una segunda exclusión cuanto menos rigurosa. Su enfado le costó la roja cuando el reloj marcaba el minuto 15.

Partido de balonmano Ademar León - Benidorm. F. Otero Perandones.

Kim tampoco termina de adaptarse a un Ademar que necesita defender mejor. MARCIANO PÉREZ

Desde entonces el público despertó de su letargo para intimidar a unos colegiados empeñados en convertirse en protagonistas. Y mientras tanto, los de Fernando Latorre, muy concentrados en todo momento, no se dejaron intimidar por el ambiente y tan sólo se marcharon dos abajo al descanso (18-16).

Un buen primer tiempo del equipo ademarista donde sobre todo destacó la intensidad y una entrega que no se había visto desde hacía varios encuentros. El pero, que la portería no acompañó lo suficiente como para abrir más brecha.

Todo cambió tras el paso por vestuarios. En apenas cinco minutos los alicantinos le dieron la vuelta al resultado (19-20) guiados con maestría por Álvaro Ruiz. Ademar aguantaba el tipo pero el nerviosismo y las precipitaciones comenzaron a hacer acto de presencia. Hasta los diez minutos finales no fueron preocupantes pero una vez que Benidorm se puso tres arriba, el equipo marista se empezó a deshacer como un azucarillo.

La importancia de los porteros es vital y Roberto Rodríguez comenzó a ganar el partido para los suyos. Frenó en seco a Santista en hasta tres ocasiones capitales. Semedo, Boskos, Virbauskas... Todos hacían la guerra por su cuenta sin éxito. No hay más de momento. Queda la esperanza de la Copa.

El Benidorm desangra al Ademar
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