domingo 20/9/20
Gimnasia rítmica

La buena salud de la gimnasia

Carolina arropa a su compañera Olatz tras anunciar ésta que sufre anorexia pero niega que la rítmica tenga algo que ver con su retirada
Carolina, una campeona a la que la gimnasia le ha dado mucho, lo mismo que ella a este deporte. RAQUEL P. VIECO
Carolina, una campeona a la que la gimnasia le ha dado mucho, lo mismo que ella a este deporte. RAQUEL P. VIECO

Carolina Rodríguez, diploma olímpico en los Juegos de Río de Janeiro 2016, ha hecho público a través de un comunicado enviado a los medios, su apoyo a su compañera en el Club Ritmo Olatz Rodríguez tras anunciar ésta en Instagram que padece anorexia, aunque exima de cualquier responsabilidad a la gimnasia rítmica.

La exinternacional júnior de 17 años sufrió este trastorno alimentario que incluso le habría obligado a ser hospitalizada en enero del pasado año tras llegar a una situación comprometida, por lo que dice estar dispuesta a que su ejemplo sirva a otras jóvenes, no solo deportistas, para que encuentren una salida.

Carolina Rodríguez, dominadora de la gimnasia rítmica española en los últimos años, hasta su retirada de la alta competición tras los últimos Juegos Olímpicos, considera a Olatz «una apasionada de la gimnasia, como yo, pero por circunstancias personales, como sucede en otros ámbitos de la vida, no ha podido hacer frente a la presión que conlleva la alta competición. Lo sé porque he visto quedarse atrás a muchas compañeras que soñaban con lo mismo que yo, pero que por otros problemas que no tienen que ver con la anorexia, tampoco lograron realizarse deportivamente, pero supieron gestionar su pronta retirada de la mejor forma»., precisa en el escrito. Carolina reconoce tener «sentimientos contrapuestos» tras hacer público Olatz su difícil situación que podría, indica, «dañar el nombre del deporte que me vio crecer, que me enseñó grandes lecciones para la vida y que me ha aportado la mayor felicidad y momentos donde el cuerpo y la mente se nutren de situaciones que ponen a prueba a una niña o a una adolescente para saber sus límites».

La veterana gimnasta recalca que «no todo el mundo vale para esto, pero la anorexia no está dentro de los porcentajes más elevados en ningún deporte, ni siquiera en la gimnasia», ya que, «hoy existe mucho más conocimiento acerca de la nutrición y de las necesidades de cada deportista, aunque tengan que estar más delgados que otras personas consideradas como normales».

Sobre su trayectoria deportiva recuerda que siempre compitió «con índice de masa corporal dentro de la normalidad, y fue eso lo que me permitió optar a puestos que añoraba a nivel mundial y teniendo, quizás, más curvas que una mujer que no practicara tanto deporte, para que todos mis movimientos fueran presentables a ojos de quienes me evaluaban». La doble diploma olímpica insiste en que desde que se inició en la gimnasia rítmica en 1994 «apenas» ha visto algún caso de esta enfermedad relacionada con este deporte «y los casos conocidos, han estado asociados a otros problemas que hacen que esta conducta se desarrolle».

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