jueves 26/5/22

El Cádiz y el Real Madrid se miden este domingo (19.30 horas/Movistar LaLiga) en un duelo en el Nuevo Mirandilla con necesidades opuestas, pues los gaditanos están en plena lucha por la salvación, con 2 puntos de margen sobre el descenso, y los campeones de LaLiga, con rotaciones masivas, siguen afinando su puesta a punto para su final de la Liga de Campeones del 28 de mayo ante el Liverpool.

En el último partido del conjunto amarillo en casa, la consigna clara en los de Sergio González es ir a por una victoria que les permita afrontar la jornada final de Liga fuera de los puestos de descenso, con independencia de lo que el Mallorca, antepenúltimo y al que el Cádiz le saca 2 puntos, haga en su campo ante el Rayo Vallecano.

Los gaditanos, decimoséptimos con 35 puntos, podrían conseguir la permanencia matemática al final de esta jornada si son capaces de ganar en su estadio a un Real Madrid sin referentes como Courtois, Modric, Vinícius y Benzema, y el Mallorca no supera a los rayistas. Con un empate, el Cádiz llegaría al último partido, en casa del Alavés, con 36 puntos, pero no estaría salvado ni aun perdiendo el Mallorca con el Rayo.

La diferencia sería entonces de tres unidades y en caso de igualada a puntos al final de la competición sólo entre ambos, los gaditanos descenderían al superarles los mallorquinistas en el cómputo particular.

Con sendos empates, del Cádiz ante el Real Madrid, y del Mallorca frente al Rayo, el trecho de cara al último partido seguiría en los dos puntos que les separan ahora mismo. Una derrota contra los merengues no mandaría al Cádiz a las posiciones de descenso al final de esta penúltima jornada siempre que el Mallorca no gane, ya que una igualada ante el Rayo acercaría en tal caso a los baleares a un punto de los amarillos, que seguirían por encima en la clasificación.

Lo peor para los cadistas sería perder y que el Mallorca ganase, porque entonces serían los de Sergio González quienes se quedarían un punto por debajo. del equipo bermellón.

El Cádiz contra la cara B del campeón