miércoles 18/5/22
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Carlos Alcaraz conquista el Godó. ALEJANDRO GARCÍA

El siguiente paso en la trayectoria de Carlos Alcaraz ya está dado: ser profeta en su tierra. Y sin sufrir. Parecía complicado que el murciano no notara el desgaste de la semifinal disputada por la mañana, esa que le costó casi cuatro horas doblegar, pero no pagó el esfuerzo sobrehumano en la final. Apenas dos horas después de derrotar a Alex de Miñaur, Alcaraz volvió a empuñar la raqueta para deshacerse de Pablo Carreño (6-3 y 6-2) y conquistar el Conde de Godó. El primero de muchos.

El de El Palmar reinó en la fiesta del tenis español. Una final jugada por dos españoles, en la pista Rafael Nadal del Club de Tenis de Barcelona, con Juan Carlos Ferrero como entrenador de Alcaraz e incluso con Álex Corretja en los comentarios de televisión. Una oda al tenis de este país; al pasado, al presente y al futuro. Un homenaje en el que se coronó un Alcaraz que apunta a levantar este título muchas más veces.

Dominó con puño de hierro la final, variando ligeramente la táctica respecto a la semifinal. Con las piernas cansadas y tras haber necesitado asistencia médica contra De Miñaur, Alcaraz buscó ser mucho más agresivo. Evitó caer en intensos peloteos con Carreño y decidir el partido por la vía rápida. Fuera mediante los golpes ganadores que escupía su raqueta o por las dejadas que incomodaban al asturiano, que veía cómo cada vez que se acercaba a la red le caía un globo o un 'passing'.

La final no tuvo el drama de las semifinales, donde Alcaraz tuvo que salvar dos puntos de partido, pero sí un aroma a comienzo de reinado. Como si el murciano recogiese un cetro que hasta ahora ha estado solamente en posesión de Rafa Nadal, doce veces campeón del torneo.

Impecable Su partido fue impecable, sin conceder ni una sola oportunidad de rotura y colocando 18 golpes ganadores para derribar a un Carreño que lo pasó muy mal con el servicio y que fue incapaz de meter a Alcaraz en su telaraña de intercambios. En su primera final en el Godó, Carreño apenas pudo ser espectador de lujo del show de Alcaraz, que tomó la filosofía de Rocky Balboa para olvidarse del cansancio. "Siempre me pongo antes de los partidos la canción 'Eye of the Tiger'. Me gusta el espíritu de lucha de Rocky. Me motiva", apuntó en la entrevista a pie de pista.

En apenas una hora y siete minutos, Alcaraz selló el triunfo y el título. No hubo grandes aspavientos ni celebraciones, solo la sonrisa y los brazos al aire de un chico feliz y normal, casi sin ser consciente del increíble logro que había conseguido.

Alcaraz es el primer español diferente a Nadal en conseguir el Godó desde Fernando Verdasco en 2010. Suma, además, el título que consiguió su entrenador, Ferrero, en 2001, y se convierte en el decimotercer español en triunfar en la tierra batida de Barcelona. Ya son 28 títulos en el Godó para el tenis español.

Este lunes Alcaraz aparecerá por primera vez en el top 'ten', como nuevo número nueve del mundo, la mejor posición de su carrera deportiva. Lo hace días antes de cumplir los 19 años y antes de iniciar el asalto a los tres torneos que le restan en esta gira de arcilla. El murciano parará en el Masters de Madrid, en el Masters de Roma y finalmente en Roland Garros, donde ya no es una locura pensar que es uno de los favoritos al título. De momento, ya suma tres entorchados esta temporada, Río de Janeiro, Miami y Barcelona, y cuatro en total en su carrera, con el de Umag conquistado el año pasado.

Los 2.460 puntos que tiene en la carrera a la Copa de Maestros de Turín le sitúan como el tercer mejor tenista del año, solo por detrás de Nadal y de Stefanos Tsitsipas, reciente ganador en Montecarlo.

Carlos Alcaraz conquista Barcelona
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