sábado. 13.08.2022

Clarke se regala ‘la Roubaix’ del Tour y Van Aert salva el liderato

La sexta etapa de entre Binche y Longwy será clave para los sprinters
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El australiano Simon Clarke (Israel Premier Tech) se llevó a sus 35 años un prestigioso triunfo en la quinta etapa del Tour, entre Lille y Arenberg, de 153,7 kilómetros, «la etapa de los adoquines de la Roubaix», en la que Wout Van Aert salvó el maillot amarillo in extremis y el esloveno Tadej Pogacar mandó un serio aviso, eliminando a Roglic y alejando al resto de rivales directos en la general.

La culpa la tuvo el empedrado en esta ocasión. Se preveía batalla en los adoquines y hubo consecuencias serias. Por una parte, inolvidable día para el veterano Simon Clarke, inagotable trotamundos del ciclismo que este invierno no tenía ni equipo, quien hizo buena la escapada del día con triunfo en la localidad minera de Wallers, donde alzó los brazos en un esprint a cuatro por delante del neerlandés Taco Van der Hoorn (Intermarché), del noruego Boasson Hagen (TotalEnergies) y del estadounidense Neilson Powless (EF Education).

Tadej Pogacar mandó otro aviso a navegantes con el mejor desempeño entre los candidatos a la general. El esloveno, poderoso en los adoquines y ambicioso, entró en meta a 51 segundos del ganador en compañía del belga Stuyven. Por detrás, desesperados en la persecución, el resto, tratando de no perder hasta el apellido.

Finamente lo lograron un buen número de hombres de la general, ya que solo perdieron 13 segundos respecto a Pogacar corredores como Vingegaard, Van Aert, salvando por los pelos el amarillo, Nairo Quintana, Enric Mas o Rigoberto Urán. El gran perjudicado tras sufrir una caída que lo descolocó, Primoz Roglic, quien cruzó la línea a 2.08 de su compatriota.

Conserva el amarillo

Al final el trabajo impagable de Van Aert evitó el desastre absoluto para los hombres del Jumbo. Salvó a Vingegaard, a Roglic, imposible. Eliminado. Por su parte, Pogacar, celebró «un buen día con buenas sensaciones en los adoquines». Hoy se disputa la sexta etapa, entre Binche (Bélgica) y Longwy, jornada larga de 220 kilómetros que después de la paliza en los adoquines puede proporcionar alguna sorpresa. Los esprinters y aventureros tendrán sus opciones de llevarse una etapa emocionante.

Clarke se regala ‘la Roubaix’ del Tour y Van Aert salva el liderato
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