viernes 17/9/21

Comienzan las frezas en los ríos

Los cauces se presentan crecidos y con una alta presencia de cormoranes.
Una pareja de cormoranes jóvenes desafía el frío en los márgenes del río Esla.

Dice un refrán berciano «Por la Asunción (8 de diciembre) la trucha en el fregón», y así suele suceder en los años normales tanto en los ríos bercianos, los más tempraneros, como en los ríos regulados. En los cauces de montaña que nacen en la cordillera Cantábrica, el ciclo reproductivo se retrasa considerablemente, incluso algunos años puede llegar hasta finales de febrero.

La presencia de pequeñas concentraciones de truchas se detectaba ya en algunos ríos a principios de diciembre, coincidiendo con el estiaje prolongado ocasionado por la falta de precipitaciones. Este hecho presagiaba un desastre, pues a la falta de agua se unía la presencia de numerosos cuervos marinos en las proximidades de los frezaderos. Afortunadamente todo ha cambiado. Las últimas lluvias, unidas a los deshielos, han hecho crecer de forma considerable el caudal de los ríos la última semana. No ha sido una enorme crecida, pero si lo suficiente para limpiar los fondos, muy colmatados de lodos, y mantener unos caudales medios-altos, situación muy propicia para las frezas.

Sin embargo no todo es positivo. En la última semana, coincidiendo con el empeoramiento del tiempo, se está detectando la entrada masiva de cormoranes. Muchos de ellos son pájaros jóvenes, menos desconfiados y mas proclives a ignorar la presencia de espantapájaros e incluso de seres humanos. En los ríos bercianos, incluso en regatos de montaña, están actuando sobre las frezas.

El Valcarce y el Selmo están padeciendo la predación del cuervo marino que, desde los dormideros de Bárcena y Carucedo, se desplaza en busca del preciado manjar. Parece que se cansa de las carpas y ciprínidos y busca las sabrosas truchas. En el Esla, además de los de Riaño, se han establecido fuertes concentraciones tanto en la zona de Valencia de D. Juan como en Sahechores. Incluso con los ríos ligeramente embarrados son capaces de pescar con eficiencia. El pasado año las poblaciones trucheras del Esla habían tenido una cierta recuperación, especialmente en alevines y truchas pequeñas que a finales de temporada alcanzaban los 24-25 centímetros. Es de esperar que el depredador alado no dé al traste con la esperanza de muchos aficionados.

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