sábado 5/12/20

Como pez en el agua

Más de 800 niños, la mayoría de entre 4 y 8 años, practican deporte a través del salvamento y el socorrismo.
Un grupo de niños celebra sus buenos resultados en la prueba de arrastre de maniquí.
Un grupo de niños celebra sus buenos resultados en la prueba de arrastre de maniquí.

No todos los niños quieren ser Cristiano Ronaldo o Messi. Ni el fútbol es la única salida. Hay otras disciplinas que educan de igual o mejor manera. Y en León hace tiempo que prendió la Escuela de Salvamento y Socorrismo, promovida por la Federación del área, donde 616 niños y niñas de la capital disfrutan del medio acuático como vehículo para afianzar valores muy arraigados a la práctica de este deporte, poco conocido, a pesar de que la delegación leonesa ha formado en la última década a 500 monitores o técnicos de primer nivel que se dedican a su desarrollo.

Imparten las clases en tres piscinas de la capital. A la del polideportivo Salvio Barrioluengo, en El Ejido, acuden 284 chavales. Es la más numerosa. Al Hispánico van 254 niños y en la de La Palomera hay otros 70. Pero esta actividad traspasa la frontera municipal. Ponferrada ha tramitado este año 100 matrículas, La Bañeza 47 y Bembibre cuarenta más.

En total hay 803 deportistas apuntados a la Escuela de Salvamento y Socorrismo. La mayoría, un 50%, tiene tan sólo entre 4 y 8 años. El 35% son chicos o chicas de 9 a 12. Y el resto suman entre 13 y 15. El crecimiento ha sido exponencial desde su nacimiento. El primer curso surgió hace quince años y únicamente asistieron cuatro niños a clase, un sábado por la tarde.

Desde entonces ha ido en aumento. Tanto es así, que el Ayuntamiento de León decidió crear en 2013 una escuela municipal de salvamento y socorrismo, que ya es un referente a nivel nacional en lo que a la base concierne.

De hecho, el equipo infantil que, bajo el abrigo leonés, compitió en el último nacional quedó subcampeón de España. Pero eso no es lo más importante. Muchos de estos chavales aprenden desde bien pequeños a desenvolverse en el agua. Y, además, su práctica «afianza hábitos saludables, desarrolla la socialización y afectividad con otros niños y abunda en el carácter humanitario y solidario que intrínsecamente posee este deporte», explica José Manuel Díez Herrero, el delegado de la Federación en la provincia. El programa formativo incide, también, en la prevención de los accidentes. Los preparan para salvar vidas. Y adquieren las competencias propias de los primeros auxilios.

Ahora mismo hay una coordinadora y cinco monitores que trabajan en la escuela para dar cobertura a casi un millar de chavales. Los alumnos aprenden a nadar y trabajan desde muy pequeños con aletas, maniquíes y tubos de rescate.

Entre todos los chicos y chicas, los profesores eligen a un grupo para que forme parte del programa SOS León, donde se les prepara para competir en los torneos territoriales y nacionales.

Y en este 2015 incorporarán el rescate en aguas abiertas. «Habrá una etapa de iniciación que arrancará en piscinas y pantanos para luego, en el mes de mayo, empezar la especialización en la playa de cara a los próximos campeonatos que organiza la Federación», apuntan desde la delegación provincial.

El salvamento y el socorrismo se convirtió en un deporte por necesidad. Como profesión es estacional y muchos de los que trabajaban en este sector montaron una competición entre ellos para mantenerse en forma durante todo el año.

Desde 1961 tienen una federación propia y una normativa que regula los torneos de la temporada. Existe una Liga de clubes y campeonatos de España en todas las categorías, desde benjamines. Y las pruebas son de lo más variadas. Miden sus destrezas en la piscina o en la playa con carreras de obstáculos, remolque de maniquí, relevos o ejercicios con el tubo de rescate.

No importa la edad, aunque para conseguir el título que se expide desde el Ministerio de Educación hay que tener al menos 16 años y el graduado escolar o la ESO. Después habrá que completar 1.155 horas de formación. «Es una salida profesional para muchas personas que en estos tiempos de crisis tienen dificultades para encontrar trabajo. Es verdad que la contratación laboral en este sector ha bajado, pero los puestos se han mantenido», reconoce José Manuel Díez Herrero, quien considera que el bagaje de la escuela leonesa en cuanto a la formación de socorristas les sitúa a la cabeza del ránking nacional, por detrás de Cataluña, pionera respecto al impulso del salvamento como deporte. La Comunidad le va a la zaga. De hecho, la delegación leonesa ha formado socorristas durante la última década. Hace varios años emprendieron una lucha silenciosa para que la Administración pública reconociera a los titulados en esta disciplina como monitores de natación. No podían presentarse a las campañas de enseñanza promovidas por las instituciones y denunciaron ante el Procurador del Común. Después de un año de espera les han dado la razón. A nivel autonómico afecta a casi 1.500 personas, unos 500 de León. Muchos disputan las competiciones. En el último campeonato de España, la provincia desplazó a 40 niños. Volvieron con la medalla de plata en la categoría infantil.

Participan en los juegos escolares del Ayuntamiento y durante el verano acuden a los campamentos urbanos que, a través del juego, refuerzan sus conocimientos en materias como los primeros auxilios o el rescate de una persona en el agua. Saben como poner una venda o hacer una reanimación. «Están muy preparados», comenta el responsable de la Federación en León, quien lo justifica porque «muchos empiezan con sólo cuatro años».

Desde los órganos rectores hay también distintas iniciativas para promocionar este deporte entre los más pequeños y así crear una estructura fuerte. Tienen pensado este curso acudir a los centros de primaria y secundaria para dar charlas a los alumnos. De momento, hay 800 niños y niñas en la escuela. Están preparados para competir. Y, si les reclaman, saben cómo actuar cuando alguien sufre un percance en la piscina o el mar.

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