martes. 05.07.2022

En el partido se percibieron conceptos de juego en los locales con los que se basaban las victorias en la antigua Segunda B, tales como prioridad en las acciones defensivas de centros laterales, control del ritmo de juego con y sin balón, reducción de distancias entre las diferentes líneas de la estructura, o la utilización ofensiva y con eficiencia de las transiciones defensa-ataque, todas ellas inmediatas tras conseguir robos de balón.

Las carencias ayer sin duda vinieron en el aspecto sistémico, y es que sobre todo en la primera parte y de forma reiterada la descompensación zonal en la banda propia derecha provocó un desgaste evitable sobre Jorge Moreno, que en este periodo actuó de lateral. Adilson encontró en la parte izquierda de su equipo numerosas acciones ofensivas cercanas al área, bien de uno contra uno y a veces con superioridad 2x1 con su lateral. Solís y Buenacasa alternaron la zona, pero en ningún momento ayudaron plenamente a poder contener dicho desequilibrio. En el descanso la entrada de Mangana y de Gaztañaga acompañadas de una modificación en la altura de la presión exterior, ayudaron a conseguir neutralizar esa facilidad con la que el Badajoz llegaba al área leonesa.

El momento favorable que todos los equipos suelen tener en un partido igualado como el de ayer llegó con Aarón. No sólo por su entrada en sí, sino por el equilibrio que suponía tener cubierta de manera plena y constante la parte derecha. El equipo se encontró más cómodo, ralentizó el ritmo de juego y consiguió hacer daño en ataques tras robo. De esta manera llegó el gol. Gaztañaga recuperó el balón, Aarón realizó un fantástico movimiento para recibir en zona ciega entre central y lateral. De ahí la intención de centro sobre Ander que tras un corte en el área Buenacasa se encontró y aprovechó para hacer gol.

La ventaja adquirida en ese momento y la posterior expulsión de Sierra dieron lugar a ese momento del juego donde la prioridad debe de ser el control, tanto en el ritmo como en las vigilancias ofensivas. Los leoneses concedieron limitadas acciones en las que el rival encontrase espacios para transitar, cerraron de manera acertada espacios interiores, que como consecuencia obligaba a los extremeños a realizar numerosos centros laterales que defendió a la perfección.

Control del juego sin balón
Comentarios