lunes 1/3/21
Fútbol | Copa del Rey

Las deudas hunden al Barcelona

El conjunto azulgrana reconoce que debe 730 millones de euros a corto plazo La masa social culpa al expresidente Bartomeu por no anticiparse al golpe del covid
El expresidente del Barça, Josep María Bartomeu. GERMAN PARGA

En un ejercicio de transparencia poco habitual en los grandes clubes de fútbol, el FC Barcelona hace pública cada año en su página web la memoria económica del ejercicio anterior con todos los detalles, la misma que luego es entregada en mano a los socios compromisarios en la Asamblea anual. Normalmente casi pasa desapercibida. Pero el informe económico del curso 2019-20, afectado de forma dramática por la crisis provocada por la covid-19 y por la falta de previsión en el pasado, ha sido tan demoledor que lo comprende todo el mundo. No hace falta ser un economista para alarmarse por unas cifras que ponen en peligro la viabilidad del club. Y todos los barcelonistas señalan ahora a Josep Maria Bartomeu, el expresidente que no supo anticiparse al golpe de la pandemia y que ha pasado de dar conferencias en 2015 en Harvard sobre el modelo de éxito del FC Barcelona a estar escondido hasta de las redes sociales a las que tanta atención prestó en sus últimos meses de mandato.

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El resumen, a grandes rasgos, es el siguiente. Con un pasivo de 1.173 millones de euros, el club azulgrana informa que tiene una deuda a corto plazo de unos 730 millones de euros: 265 millones en deudas con entidades de crédito, 2,5 millones de euros en obligaciones y otros valores negociables, 164 millones en deudas con el personal deportivo y 298 kilos en otros conceptos. La deuda neta es de 488,4 millones de euros al restarse del total los 168 que los clubes deben al Barça, los 252 de deudores comerciales y proveedores y los 164 millones de tesorería.

Los dos grandes causantes de este drama económico son dos. Uno, inesperado y que afecta a todos los clubes: las consecuencias de una pandemia del coronavirus que impedirá al Barça ingresar 523 millones, como mínimo, desde el inicio del confinamiento. El otro sí es responsabilidad directa de unos dirigentes que no supieron crear un límite salarial, aunque con él corrieran el riesgo de perder a algún crack. Todos saben que la viabilidad del club corre peligro a medio plazo.

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