sábado 4/12/21

Los entrenadores de deportes que se juegan en sala solemos tener la oportunidad de parar el tiempo cuando creemos que es bueno para nuestro equipo. Es lo que conocemos por tiempo muerto.

Se puede pedir en múltiples situaciones de partido, a criterio siempre del entrenador. Podemos utilizarlo para motivar a nuestros jugadores, para que tomen aire y puedan refrescarse, para que nos escuchen un apunte concreto del equipo rival o el propio. Se pueden pedir en momentos críticos del equipo, o en el ecuador de las dos partes por sistema. Sólo cuando se va por debajo en el marcador, o siempre que haya un parcial negativo aunque se mantenga la delantera aún. Todo, como digo, a criterio del entrenador.

En balonmano hay que tener en cuenta las exclusiones, si nuestro equipo o el rival juega con uno más o menos, quizá esa circunstancia provoque que adelantemos o atrasemos el gesto de ‘dejar’ la tarjeta verde en la mesa de anotadores, que es como en nuestro amado deporte se solicitan. Ha habido momentos finales de partido donde el entrenador no lo pide por no dejar al rival hacer sus cambios en defensa, y que tenga que acabar el partido con los menos habituales. También hemos visto dejar sacar de centro del campo y acto seguido solicitarlo, momento en el que los jugadores podrán colocarse en cualquier situación de ataque y no por detrás de la línea de centro, como sería antes de sacar. Un segundo antes o después puede ser clave para nuestras intenciones; no creo que nadie haya querido pedirlo justo cuando su equipo marca gol, pero sí que ha sucedido a veces.

Dichosos tiempos muertos que nos pueden hacer ganar un partido; aunque, también dichosos, que provocan situaciones que no nos gustan tanto. Este domingo, en Cangas del Morrazo, el entrenador del CSM Bucuresti lo solicitaba a falta de veinte segundos con la eliminatoria decidida por siete goles a su favor. Se echó encima tanto al público como al equipo local, que lo consideró una falta de respeto, y todo ¿por qué? Está claro que está en su derecho de pedirlo, pero ¿era necesario ese dichoso tiempo muerto?

Dichosos tiempos muertos
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