martes. 05.07.2022

Lograda la permanencia, no sin una agonía a cámara lenta, a esta Cultural le queda terminar con un cierto decoro su paso esta temporada por la categoría. Desde su inicio, todo este devenir y trayectoria del conjunto culturalista, ha sido una especie de subida a una montaña con constantes resbalones, que han puesto muy en peligro, no solo la continuidad del equipo en esta división, sino incluso pensar en una posible desaparición.

El grupo inversor de este equipo ha puesto todo de su parte para dotarle de un montante económico suficiente, para que deportivamente la Cultural hiciera plenamente los deberes. Esto, precisamente es lo que no se ha hecho, con constantes cambios de entrenador, jugadores, directores deportivos, secretarios técnicos y demás personal, cuyas funciones parecían más una agencia de colocación, que componentes de un staff deportivo. En definitiva, un despropósito, pero siempre con un nombre en común, que siempre ha estado y continuará sin ningún tipo de cara de tener alguna responsabilidad. Escribir un libro sería muy largo.

En el aspecto deportivo que toca hoy, con la permanencia asegurada en el bolsillo, la imagen del equipo, actitud y su capacidad deben aparecer en tierras castellano-manchegas, ante un Talavera que se está jugando la vida y que no depende de él, pero necesita los tres puntos para mantenerse en la pomada hasta la última jornada. Curro Torres y la plantilla deben hacer de tripas corazón en los dos partidos que restan para concluir la temporada lo más digna posible, independientemente de las decisiones que se tomen por parte de los responsables del club. El nombre del equipo, a punto de ser centenario, está por encima de cualquier persona, y los años de subsistencia no son fruto de una casualidad, por lo que pertenecer y ponerse la camiseta, a parte de ser una responsabilidad es un orgullo. Cada cual que se apunte lo suyo.

La dignidad hay que demostrarla
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