lunes. 05.12.2022

Ayer vivimos uno de esos partidos en los que tienes la sensación de que un equipo, a pesar de lo corto del resultado, es en muchas facetas técnico-tácticas y en el control de los tiempos del juego holgadamente superior al otro. Bien es cierto que de manera aislada los leoneses generaron hasta dos acciones claras de gol en la segunda parte, provenientes de recuperación de balón en salida del rival y ataque inmediato. Pero como decíamos fueron acciones aisladas, el dominio y el control sobre la gestión de los tiempos del juego fue ejecutada de manera excepcional por los majariegos.

Partían una jornada más los leoneses con una estructura táctica habitual de 1-5-3-2, alternada como en otras acciones dependiendo de la zona y de la fase del juego en un 1-3-4-3. Esta organización se veía sobre todo en la presión sobre el saque de puerta de los madrileños. En esos momentos tanto Empís como Mangana saltaban una línea y ganaban altura hasta la zona del lateral rival, sumándose Solís a tapar la salida por dentro de Bernal desde el pivote. El problema venía cuando los majariegos conseguían realizar el cambio de orientación del balón y girar, ahí los leoneses perdían amplitud defensiva y tenían que correr demasiado para llegar a las ayudas en las basculaciones, lo que obligaba a los centrales de lado a tener que salir de su zona sobre los extremos y la presión se veía totalmente descompensada. Se vio muy subrayado esto en los reinicios de juego en los que veíamos avanzar con superioridad zonal evidente a los laterales Borja y Philip con simples conducciones de balón. Con el balón se vio sorprendido el equipo leonés por la presión orientada del equipo de Abel Gómez, claramente induciendo a los leoneses a jugar hacia dentro para robar y correr. Este aspecto ejemplifica que estaba preparado contra la salida de tres más dos de los leoneses, que se veían obligados a jugar directos sobre Aarón y Percan, estos recibían de espaldas y no podían progresar en el juego.

Con todo ello y sin que la Cultural alternase nada significativo en cuanto a lo táctico, el Majadahonda controló el juego y sus tiempos de principio a fin, más aún después del gol. Este vino en una acción a balón parado en la que Albiach, puso un fantástico balón hacia dentro con su zurda, mientras de manera simultánea Casado quedaba liberado con una pantalla en la zona alejada de la hundida defensa leonesa, ahí recibió y la puso con la cabeza para que la empujase a gol Héctor Hernández.

Dominio y control de los tiempos de juego
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