sábado. 03.12.2022

El monólogo de una Liga pobre

Con la renuncia del Real Madrid y la superioridad de un Barça de récord, aunque el menos brillante del último lustro, se frustró la emoción antes de tiempo.
Messi le ha ganado a Cristiano el duelo particular que protagonizan cada temporada.

Ni siquiera ha sido una Liga bipolar, como presagiaban los dos colosos del fútbol español. La 2012-2013 ha sido el monólogo de una Liga pobre, dominada de principio a fin por un Barça que ha firmado el récord general de puntos (100) y victorias (32) y particular de goles (115), pero que ha sido el menos brillante del último lustro. Con la tempranera renuncia del Real Madrid, que comenzó a tirar la Liga en el mes de septiembre, la superioridad del Barcelona ha frustrado cualquier atisbo de emoción en la lucha por el título.

El Atlético asomó como alternativa y se ganó el derecho a soñar, pero Barça y Madrid disponen de tanta calidad y artillería (Messi y Cristiano) que aunque jueguen regular, mal o fatal, resulta imposible competir con ellos por la gloria en el torneo de la regularidad.

Cuando José Mourinho presumía de que la Liga de los récords era suya, el Barça no solo ha igualado la plusmarca ‘centenaria’, sino que le ha sacado 15 puntos al Madrid, la mayor diferencia de siempre desde que se conceden tres por triunfo. También 24 al Atlético, 34 a la Real Sociedad, que al igual que los rojiblancos ha firmado una campaña excelente para sus posibilidades, casi el doble al último clasificado para Europa.

Por la parte baja de la tabla también ha sido, junto al campeonato 2009-2010, el de los 99 puntos azulgrana, el descenso más barato, porque el Celta se ha salvado con solo 37. Aquí sí que se mantuvo la incertidumbre hasta la última jornada, con tres de cuatro equipos en lucha por una permanencia fundamental para la supervivencia dada la ruina económica que acogota a los clubes de Segunda.

El conjunto vigués ha sido al final uno de los grandes triunfadores de otra temporada marcada por la desigualdad en el reparto de los derechos televisivos y las distancias cada vez más acentuadas entre ricos, que cada vez son menos, y pobres, que comienzan a ser mayoría en la que antes estaba considerada la mejor Liga del mundo. El campeonato español ganará la próxima temporada con la llegada del espectacular Neymar y, con seguridad, también con la de otro jugador determinante para recuperar la ilusión perdida, Gareth Bale, con lo que coincidirán en Barça y Madrid cuatro de los futbolistas más grandes del planeta.

Sin embargo, la Liga perderá a demasiadas figuras que prefieren los millones del extranjero a pelear por objetivos deportivos. La principal, Falcao (28 goles, tras los 46 de Messi y los 34 de Cristiano), que no jugará en Europa y se ha despedido llorando del Atlético pero se embolsará 14 millones de euros limpios anuales.

El monólogo de una Liga pobre
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