domingo. 14.08.2022
Wimbledon

La enésima resurrección de Nadal

El tenista español roza la épica para remontar a Fritz en cinco sets y meterse en semifinales, donde le espera Kyrgios. Eso sí, Rafa terminó el partido lesionado

No existe kriptonita para Rafael Nadal. Ni el dolor ni Taylor Fritz ni su maltrecho músculo abdominal. Nada puede derribar a un hombre al que su propia familia pidió que se rindiese, que no forzara, y solo él confió en una remontada espectacular (3-6, 7-5, 3-6, 7-5 y 7-6 (4)) que le clasifica a sus octavas semifinales de Wimbledon. Nadal dio una exhibición de esas que le comparan con el Cid Campeador, en las que demuestra que él no está muerto, que siempre vive en el límite y pelea hasta el final. La imagen de su padre y su hermana pidiéndole que se retirara, porque el músculo abdominal no le permitía sacar, y él negándose a irse, quedará para su leyenda.

Nadie creía en que lo lograra, el resto de mortales hubieran estado ya en la ducha cuando él quiso seguir luchando. Pero por eso solo él tiene 22 Grand Slams. Por eso solo él es Rafael Nadal.

Otra vez Fritz fue el testigo del dolor de Nadal. En Indian Wells jugó ante él con una costilla fisurada y esta vez fue el músculo abdominal el que le torturó. El manacorense había lucido estos días una protección en esa zona, pero se la quitó para el partido contra Lorenzo Sonego, signo de mejoría, pero su negativa a hablar del tema ante los medios escondía una preocupación mayor. Había algún problema.

Su comienzo de partido, con una ventaja de 3-1 y un quiebre en el primer juego a un Fritz que solo había perdido el saque cinco veces en el torneo, era ilusionante. Nadal estaba magnífico. Pero la ilusión pronto se transformó en espejismo.

Fritz, que estuvo timorato en sus primeros minutos en pista, comenzó a sacar mejor, a afinar su revés y a empujar a Nadal a la pared. Le dio la vuelta al marcador con cinco juegos seguidos. Un bajón inexplicable en Nadal, un bajón que se explicó cuando el dolor apareció.

Nadal, duda ante Kyrgios
«Estuve pensado en muchos momentos que no podría terminar, espero estar el viernes»

Llegaron sus gestos raros al sacar, las molestias, los gestos poco habituales en él, como cuando se hundió en la silla al perder el ‘break’ de ventaja con el que contaba en el segundo parcial. Porque Nadal arrancó 3-0 esta vez y volvió a dilapidar su ventaja, pero de manera más preocupante. No escondió el dolor, pidió la asistencia del médico en pista y tras consultarlo con él se marchó al vestuario a tratar la lesión. Desde la grada, su padre y su hermana le pedían que se retirara. Nadal, tras unos minutos de incertidumbre, volvió a la pista, cogió su raqueta y se puso a competir de nuevo. A competir y a ganar.

«Algo no va bien en el abdominal», reconoció. «Tuve que encontrar una manera de sacar diferente. Estuve pensado en muchos momentos que no podría terminar. Pero esta pista te da una energía... Es algo diferente», dijo Nadal a pie de pista. El balear se enfrentará en semifinales a Nick Kyrgios. «Espero estar listo para jugar, eso es en lo primero que pienso», admitió.

La enésima resurrección de Nadal
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