viernes. 07.10.2022

España gana pero no enamora

Oyarzabal aprovechó un regalo de Suiza para resolver un duelo mucho menos vistoso que el de Lisboa pero que consolida al combinado de Luis Enrique como líder de su grupo en la Liga de Naciones
sergio
El defensa de la selección española, Sergio Ramos, golpea el balón ante el defensa de Suiza, Elvedi. RODRIGO JIMÉNEZ

Venció con justicia a una tosca Suiza, suma ya siete puntos en tres partidos y lidera, invicta, su grupo en la Liga de Naciones, pero esta vez la renovada España no ilusionó a su afición como sí hizo en el reciente amistoso ante los lusos. Quizá porque los helvéticos se cierran mucho, seguramente también porque en este inicio de curso es normal ser irregular sin haber hecho casi pretemporada, pero el caso es que la selección salvó el expediente jugando el error del adversario. Un presente del portero rival, un resbalón de Granit Xhaka y un robo de balón de Merino preludiaron el único tanto de la noche, obra de Oyarzabal, de vuelta tras superar esas trazas de coronavirus con las que LaLiga sí permite jugar pero la UEFA no.

En esa búsqueda que inició desde su regreso al banquillo de La Roja, Luis Enrique le dio una vuelta de tuerca a España en el duelo de anoche. Si en Portugal el técnico asturiano empleó un centro del campo con el brillo de Canales y Ceballos y utilizó a dos arietes como Gerard Moreno y Rodrigo Moreno, aunque ninguno es un '9' clásico, frente a los helvéticos realizó nueve cambios en su equipo titular. Solo mantuvo al versátil Dani Olmo, capaz de jugar en muchas posiciones, y a Busquets, lo que deja muy claro que sigue por delante del 'citizen' Rodrigo Moreno en las preferencias del seleccionador. Tendrá su explicación táctica tras un pormenorizado estudio del adversario, más defensivo que los lusos, con tres centrales y serias dificultades en la salida de balón, pero sorprende un eje del centro del campo con Dani Olmo y Mikel Merino de interiores y un ataque con Oyarzabal de punta mentiroso. Ya ha jugado así en la Real y también algún partido con Robert Moreno, el anterior seleccionador español, pero el 'txuri urdin' es más feliz entrando más en contacto con el balón.

Lo que es innegociable para el técnico español es defender con la zaga adelantada, presionar alto y no dejar respirar a los rivales. Por eso gritó nada más empezar el duelo para exigir a Pau Torres y a Ramos que tirasen la línea hasta el centro del campo. Gracias a esa forma de achuchar a los adversarios desde bien arriba, España encontró el gol, al cuarto de hora de juego. Por la forma de festejar el tanto de Oyarzabal, después de que Merino le robase la cartera a Granit Xhaka en la frontal del área, uno diría que se había estudiado en la pizarra.

Sommer, el veterano portero suizo, es notable con las manos pero muy flojo en el juego con los pies. Y encima se empeña en jugar en corto una y otra vez. Lo hace por orden de Petkovic, el técnico bosnio de origen croata que dirige a los helvéticos, y porque es la moda después de que cambiara la norma en el saque del portero desde el área pequeña. A veces, sin embargo, dicen los clásicos del deporte rey que es mucho mejor no complicarse la vida en zona de máximo riesgo y golpear fuerte a los lados, como toda la vida cuando un guardameta se sentía agobiado.

Viento molesto

No combinaba con tanta clase y precisión como ante Portugal, en parte también porque el viento que hacía en Valdebebas era enemigo de los futbolistas, pero esta vez aprovechó su primera ocasión para marcar. Lo hizo, además, poco después de que De Gea se luciera a tiro de Loris Benito en un contragolpe, fatal defendido en el repliegue, que terminaron los dos laterales visitantes.

La confianza de Luis Enrique en el portero español da sus frutos, ya que el toledano se lució el mes pasado en Alemania y anoche evitó el 0-1 en un momento clave. La actitud de los protagonistas era positiva pero el partido, muy aburrido. Pudo desbordar muy poco Ansu Fati, aunque pudo ser objeto de un penalti, y casi todo el juego en ataque se cargó por la derecha. Así llegó un centro de Navas y un gran cabezazo de Ferran que desvió Sommer. El valenciano intercambió su posición con Oyarzabal y acabó el período inicial en punta. Seguía dándole vueltas Luis Enrique a un partido controlado y dominado pero con poca circulación de balón y muchos errores.

No tardó mucho el gijonés en mover a sus piezas tras la reanudación. Buscó más balón con Canales en lugar de Olmo, ya con muy poco fuelle, y retiró al poco participativo Ansu Fati para reactivar a su equipo con Adama Traoré. Intervino menos que en la capital lusa el delantero catalán de origen maliense, con esos enormes y relucientes músculos por el aceite para bebés que le ponen para dificultar los agarrones.

Pudo sentenciar Oyarzabal, antes de ser reemplazado por Gerard Moreno, tras un centro-chut de Navas que despejó en corto el portero, pero erró en boca de gol. El tedioso duelo siguió muy vivo hasta el final. Protestaron los suizos al árbitro que pitase una supuesta falta de Freuler a Busquets en una acción que terminaría en gol. Pitó previamente y en esta competición no hay VAR. Para evitar más incertidumbre, Rodri y Busquets juntos en los minutos finales.

España gana pero no enamora
Comentarios