jueves 4/3/21
Pesca

El estío agudiza el ingenio

El calor y los caudales más bajos hacen que los pescadores tengan que aplicar sus dotes para hacerse con buenas truchas La temporada, corta pero intensa
Dos pescadores en un tramo de uno de los muchos ríos existentes en la provincia. JESÚS F. SALVADORES

Llegó el verano y el calor. Y también la fase definitiva para una temporada de pesca diferente en un año tan particular por el gran condicionante de la pandemia del covid-19.

Precisamente las altas temperaturas y la merma de caudal en las masas de agua existentes en la provincia están llevando a los aficionados a tener que emplearse a fondo para solventar en positiva sus jornadas en los ríos, tanto los no regulados en los que el 31 de julio bajará el telón a una campaña reducida en fechas por el retraso en su inicio, como en los regulados, que tendrán abiertas sus puertas como es habitual hasta mediados de octubre.

El calor es un compañero de viaje con el que tiene que lidiar el pescador cada temporada. Y sin duda en esta las altas temperaturas han sido la tónica dominante salvo alguna excepción de estas últimas semanas.

Recta final
En el caso de los ríos no regulados la temporada tocará a su finalización el próximo 31 de julio

El estío provoca situaciones como la reducción de los caudales, escenario también que se produce por otros condicionantes marcados por los pantanos. Y ahí el aficionado tiene que esforzarse para intentar dar con una buena trucha y mantener un intenso mano a mano para salir airoso del envite. Peces, no nos podemos quejar, hay en un gran número en este año, tanto ‘veteranos’ del pasado ejercicio como nuevos. Por eso no se queda la temporada atrás. Pero una cosa es que existan un gran número y otra que las condiciones sean las idóneas para que las jornadas de pesca transcurran con todo a favor. Y ahí interviene la pericia del pescador que a lo largo de las últimas semanas se ha dejado ver con mayor número en los ríos de la provincia y que, como no podía ser de otra manera, se ha decantado en su mayor parte por las mejores horas para que los peces puedan tener mayor presencia. Y con ello las posibilidades de cobrarse una pieza bien sea para llevar al zurrón o en su caso para devolverla al agua con la pesca sin muerte. El amanecer y el anochecer son los momentos adecuados y ahí los pescadores leoneses están demostrando el porqué de su gran fama, tanto a nivel aficionado como competitivo.

Y todo para un año en el que el retraso en su inicio ha dejado a parte de la temporada huérfana de un mayor espacio de tiempo. Dos meses de demora que no obstante no han supuesto que la temporada vaya a discurrir en negativo. Distinta sí que lo está siendo pero en su esencia mantiene todas las peculiaridades y solvencia de los últimos años. Y además con un número importante de truchas, sin duda alguna el pez estrella en las masas de agua leonesas desde los cotos a los Arecs y EDS.

Ahora queda que los pescadores aprovechen el tramo final de la campaña en los ríos no regulados para sacar el máximo partido a sus ganas y habilidades y en el caso de los regulados mantener al menos tres meses más la pasión por un arte, el de la pesca, en el que León es un referente.

El estío agudiza el ingenio
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