domingo 29/5/22
Baloncesto | Liga femenina

Final feliz después de la angustia

El Pajariel Bembibre bajó el telón a la décima temporada en la élite haciéndose en el último suspiro con la permanencia en una Liga que fue una montaña rusa en cuanto a sensaciones
                      Las jugadoras del Pajariel Bembibre celebran la permanencia tras acabar el partido en Ferrol. RODO LÓPEZ
Las jugadoras del Pajariel Bembibre celebran la permanencia tras acabar el partido en Ferrol. RODO LÓPEZ

Con una temporada con altibajos, la plantilla del Pajariel Bembibre supo recomponerse, amoldarse, superarse y salvarse, por este orden para sumar su décima temporada entre la élite y empezar a mirar ya, a unos meses vista, la planificación de la próxima.

De partida, un paquete desde Estados Unidos defectuoso, prometedor, pero con fecha de caducidad, Bionca Dunhan, que iba a ser el cinco que necesitaba el equipo para competir en igualdad pero dejó el equipo. Empezar la liga coja es malo, pero sin Djénéba Diaye, que también llegó entrada la competición, el Afrobasket y su selección de Mali, los culpables. Un demoledor cero en victorias en los seis primeros encuentros, dejó tocada la línea de flotación del equipo, su entrenador (según miembros de la Junta Directiva) mencionaron el intento de dimisión de Pepe Vázquez, desestimada después de una reunión en las instalaciones del Bembibre Arena.

Llegan las primeras tres victorias consecutivas, caen Sedí Basket y las dos victorias en Canarias y Tenerife. Seguían llegando buenas noticias, ya que en noviembre, se incorporaron Britanny Miller y Teodora Neagu. La primera, una vieja conocida de la competición, ya había estado en el equipo en la época de Chiqui Barros. La segunda con más expectativas que resultados, con presencia testimonial y vuelta a Rumanía. Con el plantel ya listo, Vázquez afrontó una serie de partidos con resultados dispares. Todos recordaban las temporadas pasadas con las victorias tras el parón navideño, pero los rivales también. Maniataron el juego de las bembibrenses, que quisieron pero no pudieron. Se enderezó el juego y subieron en intensidad defensiva, empezaron a llegar buenos partidos, pero no resultados.

Pepe Vázquez, vio la oportunidad en el bajón de Ferrol y Tenerife y cayeron algunas victorias que sacaron al equipo de la zona de descenso. Bien vinieron esas jornadas de oxígeno para jugar con algo más de acomodo. Todo iba bien hasta que las tinerfeñas empezaron a recuperar terreno. Y llegó el día en el que volvieron a verse las caras, y otra vez, Vázquez superó en visión a su homólogo tinerfeño, se perdió el partido en el Bembibre Arena, sí pero se salvó el basketaverage, fundamental, clave y punto para el entrenador compostelano.

Pero la enjundia llegaría en la penúltima jornada, Bembibre cayó en casa ante el Casademont Zaragoza, en un encuentro vibrante, pero en Tenerife, la mascletá sonó isleña ante el Valencia Basket. Sorpresa en la clasificación y todo se jugó a cara o cruz en la última jornada. Final feliz para el equipo que cumplirá once temporadas entre lo mejor del baloncesto femenino español.

Final feliz después de la angustia
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