jueves 26/5/22

Con estas dos palabras del título se puede calificar tanto la actuación del equipo leonés en el día de ayer, así como su trayectoria de juego desde hace ya bastantes semanas atrás. Muestras de nuevo de una ausencia de conceptos e ideas a la hora de llevar a cabo un plan de juego, lo único palpable es una estructura sistémica que se queda en eso, en un simple dibujo táctico que carece de mecanismos definidos tanto cuando el equipo no tiene el balón como a la hora de llevar a cabo juego ofensivo.

Ayer volvimos a ver una reiteración de errores posicionales, Álvaro Juan no es lateral y volvió a jugar en esa posición. El jugador manchego volvió a sufrir en acciones defensivas hasta el punto de verse superado en uno contra uno contra Herrero, el lateral rival le llegó hasta a hacer un túnel dentro del área para ganar línea de fondo, y poner un pase atrás que a punto estuvo de aprovechar Barral en lo que hubiese sido el 0-2. Es cierto que ofensivamente llega por banda, pero todas sus acciones positivas son en ataque y en zona de extremo, su posición natural y para la que se le fichó.

Más errores reiterados con respecto a otros partidos, como esa mala costumbre de achicar espacios y mantener la línea defensiva adelantada sin apretar al poseedor del balón, lo que implica una facilidad tremenda al rival para encontrar rupturas a la espalda, asi se fraguó el 0-1, pase de Rubén Ramos sobre la ruptura de David Barral al espacio, la defensa leonesa mal posicionada y a la vez perfilada para poder correr hacia atrás falló y el delantero del equipo madrileño se adelantó a la mala salida de Sotrés y de cabeza anotó el gol que ponía por delante a su equipo.

La autoexpulsión de Bonaldo antes del descanso ayudó al menos a no sufrir tanto en la segunda mitad, aunque sin mayor consuelo que una gran acción de Aarón en desmarque de ruptura dentro-fuera en la que pudo definir por encima de Badashile y que ponía un poco de tranquilidad al miedo.

Muchos cambios jugador por jugador en la segunda mitad, llegando incluso a jugar Ander Vitoria de interior, posición en la que no se encuentra para nada cómodo y en la que poco puede aportar al equipo por sus características. Lo mejor el punto logrado y pensar que al menos la permanencia ya está conseguida.

Frágil e indefinido
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