lunes. 30.01.2023
CORDIAL SALUDO en el nuevo año desde nuestra habitual cita luchística de cada miércoles y tras las comparecencias «extra navideñas» de jueves y domingo de la semana pasada. Dos cuestiones a plantearse de entrada en relación con el objetivo de una hipotética federación -propia- de Lucha Leonesa y para no engañarnos ya de partida ¿vale la pena? ¿es factible? En relación con el primer interrogante... el «ejemplo canario»; constata si le ha servido de algo a la Lucha Canaria la creación de su propia Federación de Lucha Canaria: desarrollo, Proyección, internacionalización, difusión (fuera del archipiélago y mediáticamente sobremanera Tv.), etc. Que... ¿si es posible y factible...? De nuevo el ejemplo canario. Y por resumir Decreto 433/1983 de constitución de su Federación de L. Canaria. Pero es que, en relación con esto último, con su viabilidad, es fundamental añadir que estuvo a punto de lograrse (la nuestra); que se abrió un camino con las mejores perspectivas de llegar a buen puerto ¿Por qué no se malograron tales perspectivas? También por resumir, por cazurrismo leonés; por el ni hacer ni el dejar hacer tan consustancial con Cazurrandia. Cazurrismo (im)puro. En el arranque se involucraron un madrileño y un riojano, impulsados por la alternativa federativa que era entonces la Agrupación Provincial de Lucha Leonesa. El madrileño de Alcalá Arsenio López Huertas, a la sazón Delegado de Gobierno en León, junto con el riojano de Logroño Alberto Pérez Ruiz como presidente entonces de la Diputación Provincial y el presidente de la agrupación Ángel Rivero Ordás abrieron el cauce hacia la Secretaría de Estado para el deporte. Encontraron la mayor receptividad en su titular, Rafael Cortés Elvira, ante el peso del dossier («y sus avalistas»), el cual les ratificaría en la idea de que lo primero y fundamental -base de partida- habría de ser buscar el reconocimiento de la Lucha Leonesa como deporte a nivel nacional; Su entidad -propia- como deporte y consecuentemente desmarcado de toda connotación de «juego» autóctono y ya no digo folklore tradicional. Reconocimiento oficial como deporte, y en el plano nacional, lo que implicaría su homologación a todos los efectos institucionales y demás: representativos -hacerse oír-, estructurales, subvencionadotes... Y, también en consecuencia, abrir el proceso hacia la cobertura legal con denominación federativa específica y propia. Nominalmente bendecida, pues, desde la Administración Central a efectos formales y a todos los efectos. Desde la Diputación se propiciaría la adhesión «a la causa» de los ayuntamientos leoneses, promoviendo ponencias en orden a instar a la Junta a crear el marco legal que bordease sin reparos los escollos de la autonómica ley del Deporte; buscando un tema propicio para sobrevolar tal demarcación comunitaria -Federación Territorial- e incorporarse con todo derecho a la órbita nacional como Federación de Lucha Leonesa. Equiparación con denominación de origen, cuyo reconocimiento y homologación al máximo nivel nacional haría justicia con una reivindicación fundamentada y cargada de razones. Las gestiones en Madrid seguía avanzando. Se había dispuesto desde la Secretaría de Estado (el alto funcionario Ramón Beorlegui ponía el acento técnico al trámite) la correspondiente acta de protocolo, tan sólo pendiente de su «protocolaria» firma en lo que entonces era la Delegación del Gobierno. Y con todos los pronunciamientos favorables a partir de ahí. Los clásicos enfrentamientos internos y zancadillas externas lo frenaron todo en seco. Pero el camino quedó señalado y en gran medida abierto. Ahora toca retomarlo. La oportunidad de afrontar el reto e iniciar -continuar- la gestión es única. Nuevo equipo federativo (propugnado equipo «gestor de gestiones») y un León que se supone ha de contar con tantos valederos políticos. Política nacional aparte, un secretario provincial del partido gobernante, Miguel Martínez, que como alcalde San Andrés se ha venido mostrando sensibilizado con la L.L.; un Concejal de Deportes del ayuntamiento de León, Rodríguez de Francisco, cuya identificación con una reivindicación tan cargada de futuro y de leonesidad ha de darse por descontado; un Diputado de Deportes, Enrique Gil, curtido en estas lides de impulsar proyección para el deporte leonés... Pero el primer impulso y la coordinación general, ha de corresponder a la «gestión del gestor» federativo. De la actual Federación Territorial o Autonómica de lucha ha de partir el proceso que conduzca, con rango nacional, a una Federación de Lucha Leonesa. Propia y nacional. Gestión por prioridades...

Hacia una federación nacional
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