domingo 22/5/22
                      La selección española de balonmano es la primera de la historia que jugará cuatro finales de un Europeo de forma consecutiva. T. ILLYES
La selección española de balonmano es la primera de la historia que jugará cuatro finales de un Europeo de forma consecutiva. T. ILLYES

La selección española de balonmano hizo ayer historia al convertirse en la primera en alcanzar cuatro finales consecutivas de un Campeonato de Europa, tras imponerse por 29-25 a la de Dinamarca en las semifinales del Europeo de Hungría y Eslovaquia.

Si el conjunto danés se dejó ganar o no ante Francia en la última jornada de la segunda fase es algo que sólo saben los jugadores nórdicos, pero si lo hicieron ayer se demostró su gran error. Espoleados por la sensación de menosprecio que transmitían la indisimuladas ganas del equipo danés de medirse con España, a la que ya habían derrotado en las semifinales del último Mundial y de los Juegos Olímpicos de Tokio, los Hispanos realizaron su mejor partido en todo el torneo. Una auténtica lección de carácter que les permitió aferrarse a la pista en los peores momentos y, sobre todo, de juego, especialmente en la segunda mitad, en la que demostraron el porqué de su condición de campeones de los dos últimos Europeos. Trabajo coral en el que destacaron con luz propia el guardameta Gonzalo Pérez de Vargas, que cerró el choque con catorce paradas, y el extremo Aleix Gómez, que lideró el ataque español con sus once dianas.

Consciente de que sus opciones de victoria pasaban por una sensacional defensa, el conjunto español se aplicó desde el principio con una inusitada intensidad al trabajo defensivo. Su agresividad y velocidad de piernas sorprendió a una Dinamarca que en los primeros ocho minutos ya contabilizaba cuatro pérdidas, una cifra sorprendente para un equipo que apenas comete errores.

Y no fue porque los Hispanos no generaran claras ocasiones de gol, pero la falta de acierto de los internacionales españoles, especialmente desde el pivote, hipotecaron sus opciones. Poco se puede hacer ante una selección como Dinamarca cuando superados los primeros veinte minutos de juego se acumulan ya hasta once errores de lanzamiento.

Dinamarca, liderada por un sensacional Mikkel Hansen, que demostró que además de un excelso cañonero es un sensacional pasador, se situó con una renta de cuatro goles (4-8) a los dieciocho minutos de la primera mitad. Pero España no estaba dispuesta a rendirse. El conjunto español prolongó su dinámica positiva en el arranque de la segunda mitad, en la que nuevo, muy intenso en defensa, logró igualar la contienda (15-15) con un gol de un espectacular Aleix Gómez. Sus goles, unidos a las paradas de Gonzalo Pérez de Vargas, infranqueable en el segundo tiempo, permitieron a España lograr lo que parecía imposible en el primer período, situarse con una renta de dos goles a favor (18-16).

Nunca antes en todo el campeonato se había visto en esta situación el conjunto nórdico, que debía demostrar que también sabe jugar por detrás en el marcador. Pero no supo y España les apeó con mérito de la final.

Los Hispanos acarician la gloria
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