sábado 27/2/21
Balonmano | Liga Europea

Un histórico Ademar somete al líder

Abanca Ademar 32 Wisla Plock 27 Los leoneses, sustentados en una gran defensa colectiva y bajo la varita de Natán, infligen la primera derrota europea del curso al equipo polaco
Natán Suárez, con nueve goles en su haber y una gran dirección de juego, guió a los leoneses hacia la victoria. MARCIANO PÉREZ

Solo faltó el público en las gradas. Una pena, porque la gesta del Abanca Ademar frente al Wisla Plock (32-27) quedará para siempre en la retina de unos pocos privilegiados, aunque sin duda ya ha pasado a formar parte de las grandes hazañas protagonizadas por el club. Sí, es cierto que los polacos no se jugaban nada porque pasarán como líderes de grupo a los octavos de final de la Liga Europea, pero eso no empaña la imperial imagen mostrada por los de Cadenas durante los 60 minutos. Un cambio de chip que recordó a ese equipo notable que despedía 2020 por todo lo alto. Sustentados en ‘la mejor defensa’ de lo que se ha visto esta temporada hasta la fecha, los leoneses se dejaron de especulaciones, de momentos bajos de forma, lesiones y excusas para salir imparables desde el primer segundo.

Un parcial de 3-0 como carta de presentación puso en alerta a los de Xavi Sabaté, quizá más confiados de la cuenta tras llevarse la primera batalla en su pista el pasado sábado. Pero este Ademar fue muy diferente, estaba enrabietado, dolido por la mala imagen que venía dando, ávido de unas sensaciones positivas que se habían esfumado tras el reinicio de 2021. Natán Suárez —con nueve goles— se erigió en el líder de las operaciones en ataque secundado por un gran Tin Lucin y el siempre incansable Gonzalo Pérez. Pero la reacción se produjo sobre todo en tareas defensivas, donde cada uno de los hombres que utilizó el de Valdevimbre cumplió con creces, incluidos los Antonio Martínez, Adrián Casqueiro y Lodos —este último hasta que se lesionó—.

Todos arrimaron el hombro, con errores claro, pero comprometidos como colectivo. Para cuando el Wisla entendió que su rival iba muy en serio, el luminoso ya marcaba un prometedor 7-2. Obviamente los Szita (5), Daszek (4) y Serdio (5) trataron de batir el muro impuesto por el Ademar y acortar distancias antes del paso por vestuarios, pero el 16-9 final hizo inútil el conato de remontada.

Lo más difícil estaba por llegar. A los ademaristas les cuesta entrar bien en los segundos tiempos y Cadenas lo advirtió. De hecho un parcial de 0-3 en los dos primeros minutos de la reanudación encendió todas las alarmas. Aunque más que venirse abajo, ese toque de atención metió de nuevo al equipo en el choque. Donlin, Pedro y Kisselev subieron otra vez el nivel defensivo de los locales para alivio del banquillo, que empezaba a imaginarse lo peor cuando el Wisla colocaba el 24-20 con más de quince minutos aún por delante.

Pero era la noche del Ademar. Ellos sí se jugaban mucho más que dos puntos, más incluso que la pelea por el segundo puesto del grupo. Fue más bien cuestión de orgullo, de volverse a demostrar que actuando como grupo son temibles. El máximo responsable del banquillo marista dio minutos a todos sus jugadores disponibles y hasta Piechowski respondió. Son de esas victorias que cambian dinámicas, que ahuyentan fantasmas y que devuelven la fe. De momento han hecho lo que nadie pudo hasta ahora, inflingirle la primera derrota europea del curso al todopoderoso Wisla.

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