jueves. 08.12.2022
En semifinales de los 200 estilos

Hugo González ilusiona en la piscina

El nadador español, sexto en la final de los 100 espalda, logra la clasificación para las semifinales de los 200 estilos de los Juegos Olímpicos de Tokio, tras cerrar la ronda preliminar entre los mejores
El nadador español Hugo González compite en 200 estilos durante los Juegos Olímpicos y concibe esperanzas tras meterse en semifinales. FERNANDO BIZERRA

A Hugo González (Palma de Mallorca, 1999) sus padres le tiraron a la piscina a los tres años para que aprendiera a nadar y no se ahogara en la piscina del chalé. Diecinueve años después, el deportista mallorquín ha quedado sexto en una final de los Juegos Olímpicos, en una prueba que ni siquiera es su favorita y en la que realizó su mejor marca personal (52.78). Se lanzó de nuevo al agua para disputar su carrera fetiche, los 200 metros estilos, aquella en la que se proclamó campeón de Europa el pasado mes de mayo en Budapest. Viendo su estado de forma, su mentalidad y el modo en el que está afrontando estos Juegos, nada —ni siquiera una medalla— es descartable. «No me preocupan los puestos —dijo tras la carrera—, quiero hacer mi marca personal..., y a ver dónde me lleva».

Confianza
«No he mirado los tiempos, iba por sensaciones. Este año lo estoy haciendo mejor»

El nadador español Hugo González no falló y certificó su clasificación para las semifinales de los 200 estilos con la undécima mejor marca de todos los participantes, tras firmar un tiempo de 1:57.61 en las preliminares.

Una marca que dejó al balear, vigente campeón de Europa, a 1.22 segundos del estadounidense Michael Andrew, que fue el más rápido de las series clasificatorias con una marca de 1:56.40.

La diferencia, a priori, no debe ser preocupante ya que Hugo González dispone de un amplio colchón de seguridad, como demuestra el 1:56.31 que el nadador de Canoe estableció a comienzos de junio como nuevo récord de España.

Meta tras meta
«El objetivo es ir pro0gresando, nadando cada vez mejor y buscar hacer marca personal

Y es que el español, pese a sus apenas 22 años, se comportó como todo un veterano y no malgastó ni un gramo de fuerza más del necesario para lograr el billete para las semifinales.

Ni la presencia de todo un campeón olímpico como el australiano Mitch Larkin, que en Tokio ha cambiado la espalda por los estilos, ni, sobre todo, de una leyenda como el húngaro Laszlo Cseh, múltiple medallista olímpico, mundial y continental, hizo variar a Hugo su estrategia.

Siempre por detrás del australiano y el magiar, Hugo González solo apretó mínimamente en la última posta, la de nado libre, para asegurarse su presencia en las semifinales.

Una ronda en la que Hugo González tendrá que acercarse a su récord de España si quiere disputar su segunda final en estos Juegos de Tokio, tras concluir sexto el martes en los 100 espalda.

Hugo González disputa sus segundos Juegos Olímpicos. A Río acudió con 17 años. Era un joven impetuoso y prometedor, con unas prodigiosas condiciones naturales, al que a veces le traicionaba su carácter. En 2016 consiguió meterse en las semifinales de los 200 espalda. En Tokio ya ha logrado su primer diploma olímpico y en sus sueños se cuela ya la posibilidad de acariciar una medalla. En estos cuatro años, Hugo ha cambiado. El mallorquín siempre tuvo claro que, por muy bien que le fueran las cosas en la piscina, quería seguir estudiando.

Como muchos otros deportistas, descubrió con amargura que en España nadie daba facilidades para compatibilizar el deporte de alto nivel con los libros, así que hizo las maletas y emigró a Estados Unidos. Pasó por las universidades de Auburn (Texas) y de Virginia Tech antes de recalar en Berkeley. Allá, en California, a cuatro pasos de San Francisco, Hugo González encontró su sitio. Cuando salió a la piscina olímpica para disputar la final de los cien espalda, mostró brevemente a las cámaras una toalla amarilla con el oso de los ‘Cal Bears’, el emblema de su equipo universitario.

Mientras continúa con sus estudios de Ingeniería Informática y de Lingüística Portuguesa (su madre es brasileña), entrena con nadadores que son campeones olímpicos y poseen records mundiales. Los dirige David Durden, el técnico jefe del equipo estadounidense de natación, que está puliendo el estilo de Hugo hasta convertirlo en un tiburón de la piscina.

En Estados Unidos, Hugo González limpió también su mente. Sus entrenadores le invitaron a explorar, a probar otras distancias, otros estilos. Hasta entonces, el nadador mallorquín era un especialista en los 400 metros estilos y en los 200 espalda, dos pruebas que ni siquiera le gustaban demasiado, pero en las que hacía buenas marcas. En California, Hugo se liberó de antiguas cadenas, se asumió como velocista, se olvidó de los 400 y descubrió que la variedad de los 200 estilos es la que mejor encaja con su carácter. Su explosión en los campeonatos Europeos de Budapest demuestra que por fin ha encontrado su prueba favorita.

Hugo González ahora nada porque le gusta. Entrena muchas horas y comparte vestuario con campeones olímpicos como Ryan Murphy, que el martes consiguió la medalla de bronce en los 100 espalda, pero sigue mirando su deporte con una cierta distancia, como si temiera acabar obsesionado.

Ha confesado que, durante el confinamiento, le dio muchas vueltas a las cosas e incluso pensó en dejar la natación, aunque al final decidió seguir adelante. En la piscina de Tokio puede encontrar la recompensa. Hugo ya tiene en su mente las semifinales, que están pogramadas este jueves a las 5:08 y la final, el viernes a las 4:16 (hora española). Si todo va bien, merecerá la pena el madrugón.

«No he mirado los tiempos, iba por sensaciones. Este año lo estoy haciendo mejor. Descansar y buscar buen rendimiento en los estilos», dijo tras salir de la piscina.

«Tengo más confianza y paso a paso. Toca descansar y buscar estar bien para las semifinales. El objetivo es ir progresando, nadando cada vez mejor y buscar hacer marca personal», comenta sobre sus sensaciones de cara a las semifinales y una posible final en la prueba de 200 metros estilos en los que se mueve como pez en el agua. Hugo González sigue progresando.

Hugo González ilusiona en la piscina
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