jueves 26/5/22

El partido sólo se entiende en cuanto a su baja calidad de juego, por la situación clasificatoria de ambos equipos y por todo lo que esa situación de ambos implica. El contexto era el que era y como decíamos factores como el ritmo de juego bajo, numerosos errores e imprecisiones y la ausencia de intensidad competitiva predominaron y nos dejó la sensación de que lo que queda de Liga, se puede hacer muy largo.

Estructuralmente los dos equipos presentaron organización sistémica similar, un 1-4-1-4-1 que sí variaba entre uno y otro en la ejecución de mecanismos. Los leoneses comenzaron el partido intentando realizar presión alta para contrarrestar la salida asociativa de los zamoranos, que en su intento de salir mediante este método combinativo arriesgaron en exceso y ello les supuso dos pérdidas en zona de área propia, en la que primero Jaime Sierra y después Aarón estuvieron a punto de aprovechar dichos errores.

En este punto resulta enormemente difícil de comprender como algunos entrenadores siguen utilizando los métodos o modelos de juego como medalla personal y no como un recurso a utilizar si es necesario, el Zamora no tiene la capacidad para jugar contra todos los rivales como lo está haciendo de manera asociativa de un tiempo a atrás, y eso ha reducido considerablemente sus opciones de permanencia. En esto es inevitable mencionar a David Movilla, su antiguo entrenador, el equipo tuvo un inicio de temporada complicado, pero con él el Zamora era un conjunto mucho más rico tácticamente, capaz de amoldarse a muchos rivales y estilos.

Volviendo a la Cultural, el equipo sigue en la misma línea que estas últimas jornadas. El grupo sigue sufriendo muchísimo en acciones defensivas exteriores, a nivel táctico, pero también a nivel individual. Álvaro Juan no es lateral y se nota. Sus participaciones positivas son en zona de extremo, su posición. Las negativas son en zona de lateral donde en ciertas ocasiones se juega unos contra unos con el riesgo que ello conlleva, y zonalmente le cuesta mucho la defensa del lado débil, donde pierde con facilidad la doble referencia de la zona y de su vigilancia. Aún así, su entrega y sacrificio es de alabar a pesar de no jugar en su posición.

Juego y contexto insustanciales
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