domingo. 27.11.2022
                      Un cazador junto a su perro durante la temporada. RAMIRO
Un cazador junto a su perro durante la temporada. RAMIRO

La caza menor puso punto y final a la temporada hace pocas fechas. Por delante quedan unos meses en los que el deseo para los cazadores y demás actores cinegéticos pasa entre otros aspectos porque la situación sea un poco más favorable que el pasado curso, en especial en lo concerniente a la liebre.

Con un balance de aprobado alto aunque con matices y también diferenciando a unas especies de otras, se puede decir que la liebre ha sido la peor parada. Las enfermedades han sido las causantes de que su población se haya visto diezmada de manera clara y eso ha supuesto que su presencia sea muy diferente a la de pasados ejercicios en la que no era extraño, más bien habitual, divisar algún ejemplar en las jornadas de caza.

Por ese motivo se mira con interés y también con cierto temor a que el panorama para este 2022 cuando la temporada de caza menor entre en acción no sea similar. Bien es cierto que estas situaciones puede ser cíclicas aunque también se espera que el 2021 haya sido un mal año. Pero de manera anecdótica.

Los cazadores ya avisan de que sería preciso tomar medidas para evitar que la cuesta sea m´s profunda en lugar de que remonte.

En cuento a las otras dos piezas estrella de la temporada de caza menor, el conejo y la perdiz, se puede decir que el panorama es más favorable. Por lo que respecta al conejo aunque con ciertos altibajos su nota es más que la de un aprobado. En lo referido a la perdiz hay que destacar que la recién concluida campaña ha sido mejor de lo esperado.

La liebre, asignatura pendiente para el próximo ejercicio de caza menor
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