viernes. 09.12.2022

‘Espantacormoranes’ en el río Curueño

Un grupo de pescadores coloca estos espantapájaros para velar por las truchas.
El grupo de Lorena Gil, en el río Curueño.

Un grupo de pescadores, siempre preocupados por el río, hicieron, el pasado sábado 16 de febrero, la segunda quedada para colocar más espantapájaros en las márgenes del río Curueño, ya que los que habían colocado antes habían desaparecido.

Lorena Gil, con su grupo de voluntarios, dispusieron 12 espantapájaros en lugares estratégicos. A lo largo de la jornada pudieron observar como el este está siendo expoliado por los cuervos marinos. Más de una veintena de cormoranes pescaban tranquilamente en los fregones del río sin asustarse de nada ni de nadie.

Lorena Gil se muestra indignada: «Yo no sé lo que pinta la Junta y que es lo que están haciendo los forestales por cuidar lo que debería ser su puesto de trabajo. Mientras colocábamos los espantapájaros veíamos subir y bajar agentes medioambientales en el coche que poco o nada se preocupaban del río, lo menos que debían de haber hecho es pararse a comprobar lo que estábamos haciendo».

«En muchas comunidades —prosigue— se está realizando un descaste de cuervos marinos. Cazadores con permisos especiales y agentes medioambientales son los que están haciendo estas batidas en todos los sitios menos aquí, las truchas en Castilla y León importan poco y para muestra un botón. En verano los agentes están dedicados a los incendios y mi pregunta es: ¿dónde están ahora?, es penoso ver los bandos que hay por los ríos destrozando las truchas cuando mas vulnerables son en la época de cría cuando se juntan. Con culpar luego a los pescadores todo solucionado. ¡Esto es Castilla y León señores!. Donde todo vale y donde ni el turismo ni la pesca importan a nadie, ni a los que cobran buenos sueldos y tienen por trabajo cuidar de los ríos».

La presencia de cormoranes en estos días de finales de febrero se está incrementando, tal vez porque se aproxima la migración hacia el mar. Bandos de docenas de cuervos marinos sobrevuelan el cielo a media tarde cuando regresan a los dormideros. También del Bierzo llegan noticias de la fuerte presencia de estas aves tanto en los ríos como en los embalses. Cuando comience la temporada en abril la mayoría de los cormoranes habrán abandonado las zonas continentales volviendo a su hábitat natural marino. No obstante y en los últimos años varias parejas optan por nidificar en las proximidades de los embalses de Bárcena, Riaño y las choperas del bajo Esla.

‘Espantacormoranes’ en el río Curueño
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