sábado. 25.06.2022

Tres lustros del último tren a la élite

Baloncesto León firmó el 26 de mayo de 2007 su última gesta con el segundo ascenso a la Liga ACB Aquel día el Palacio de Deportes registró su mayor lleno histórico para tocar el cielo frente al Zaragoza

Escenario de grandes gestas y alguna otra decepción, el Palacio de Deportes de León albergó hace 15 años una de las grandes gestas del deporte leonés, el ascenso de un club que bajo el epígrafe de Elosúa disfrutó unos años antes del cielo en la élite y que posteriormente caía a la LEB-Oro. Aquella decepción que vivía la afición leonesa en plena primavera de 2000 se tornaba en jolgorio y felicidad extrema apenas siete años después. El equipo volvía a abrir de par en par las puertas a la mejor Liga de Europa, esta vez con el nombre de Climalia pero con el mismo corazón, el de un club que había peleado por sentarse en la misma mesa que grandes del deporte de la canasta como el Real Madrid, Barcelona o Joventut. Y lo había conseguido.

Aquel 26 de mayo quedaba grabado en la retina de miles de leoneses que a día de hoy añoran con nostalgia esos tiempos en los que el baloncesto era uno de los grandes embajadores de la ciudad. Y más tras la desaparición del club el 5 de julio de 2012.

Bernabé, el gran capitán que lloró aquel día de mayo de 2007 de felicidad y apenas cinco años después de amargura con al desaparición del club, los argentinos Quinteros o Tuky Bulfoni, los norteamericanos Leather, Hughes y Peterson y los españoles Dani García, Lucho Fernández, Urko Otegui y Fran Baquer, el francés Dumas y dos canteranos que también aportaron su grano de arena como Jorge Calvo y Carlos Fernández Riol. Todos ellos comandados por Gustavo Aranzana y Javier de Grado en el banquillo firmaron una de las páginas más gloriosas para el deporte leonés.

Y como el mejor guión de una película de Hollywood ese camino tuvo de todo. Con un vestuario en el que todos remaron a una, la Liga se presentaba con un reto claro: lograr subir tras unos años de decepciones en los que el tren se quedaba en el camino de las eliminatorias del playoff. Con un plantel diseñado por las manos expertas de Joaquín Rodríguez, un banquillo con un capitán que ya guió la nava del primer ascenso como Gustavo Aranzana y un equipo en el que cada línea respondía a la perfección, las primeras sensaciones de que esa podía ser una temporada especial y única se vieron plasmadas en los primeros días de enero de 2007. Y nada menos que en Melilla. Allí el Climalia León lograba hacerse con un trofeo que faltaba en sus vitrinas, el de la Copa Príncipe.

Fue la constatación de que la ACB ya era menos lejana. Pero había que completar el trabajo. Primero logrando el pasaporte a los playoffs. Y luego superar en este dos cribas. La primera frente a un Palma Aqua que se había reforzado a conciencia y que lideraba nada menos que Lou Roe. Con el factor cancha a favor los dos primeros partidos se saldaban con triunfo leonés. Tocaba viajar a pista insular para sentenciar. Y allí el panorama no fue el esperado. Dos derrotas y a jugarse el pase a las semifinales en pista leonesa. La experiencia de años anteriores sirvió para que ese cara o cruz saliera cara. Y con ello meterse en la ronda definitiva. El que ganara lograba el pasaporte a la élite. Eso sí, enfrente estaba un Zaragoza que buscaba volver por sus fueros y que había conformado un plantel que daba cierto miedo con Lucas Victoriano, Starosta, Brown y Pillip a la cabeza.

En ese pulso hacia la gloria los leoneses daban primero apuntándose el primer encuentro en casa. Pero para decepción en el segundo el Zaragoza le robaba con su triunfo el factor cancha. Había que viajar a tierras mañas para intentar recomponer la situación. Al menos ganar un encuentro para no repetir el sabor amargo que le dejó el playoff de un año antes frente al Gipuzkoa. El tercer partido se iba a saldar con derrota. El margen quedaba reducido a la mínima expresión para seguir soñando. Y ahí el Climalia León se iba a jugar todo a una carta en la cuarta entrega de la eliminatoria. Y cuando todo parecía abocado a tener que esperar al menos un año más aparecía la mejor versión de los de Aranzana con un Leather, cuestionado por su rendimiento en algunos encuentros, que emergía para liderar la victoria. Era un 24 de mayo y la eliminatoria pasaba a un nuevo empate. Y además se iba a decidir en León.

Fue dos días más tarde. Y en un ambiente único. Sin duda el más especial posible. En en Palacio de Deportes donde hasta el último hueco fue ocupado por aficionados. Miles para arrobar a su equipo. Fue una tarde mágica... que acababa en éxtasis. Con un quinteto que conformaron Bernabé, Quinteros, Bulfoni, Hughes y Peterson, los leoneses afrontaron los 40 minutos de partido dispuestos a sellar su regreso a la ACB. En el primer cuarto su renta era de cinco puntos (23-18), que se iba a los seis al descanso (38-32). A falta de 10 minutos el corazón de los leoneses, con una grada volcada, latía con fuerza. Y nueve puntos de renta que se convirtieron en 10 al final (89-79) para sellar una gesta que hace 15 años devolvió, aunque fuera sólo una temporada, a León a la élite del baloncesto español.

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