viernes. 03.02.2023
Fernando Gago lucha un balón con el centrocampista Alberto Rivera
Sin los desterrados galácticos, en un ambiente crispado y ante los suplentes del Betis, reforzados con dos chavales de Tercera División, el Real Madrid se despidió de la Copa, quizá el título más fácil al que agarrarse pero que ya lleva 14 años alejado de Chamartín. Un fracaso sin paliativos del proyecto «capelliano» y «calderoniano». Esta vez, ni el técnico ni el presidente pueden agarrarse a la justificación de la falta de compromiso del equipo porque los jugadores se emplearon al máximo de principio a fin. Merecieron más, se quejaron de la labor arbitral, que se tragó un penalti pero acertó en la anulación de dos goles, y acabaron destrozados por el gol del guerrillero Dani. Capello no está para bromas y apostó por su equipo preferido desde que estallara la crisis, excepción hecha de Casillas y Cannavaro y de algún lesionado como Roberto Carlos, ya que Guti y Raúl tendrán que volver a ganarse el puesto. Un once joven. Todo lo contrario que Luis Fernández, un Machote recién llegado que tiene como único objetivo salvar la categoría y que para apurar la Copa presentó un once plagado de suplentes, incluso con dos chavales que juegan con el Betis B por campos de tierra. Robinho marcó tras un córner extrañísimo en la que la zaga bética le dejó recibir completamente solo dentro del área y también forzó un claro penalti que no vio el árbitro. Pero Dani, tras un error en cadena de la zaga, merengue, empató las cosas y el Madrid ya no fue capaz de volver a marcar.

El Madrid fracasa contra los suplentes del Betis (1-1)
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