martes. 05.07.2022

Madrid-Liverpool, con estilo propio

El Real Madrid buscará este sábado frente al Liverpool su 14ª Liga de Campeones en una final que se disputa en París.

Los blancos llegan a la cita en una temporada en la que conquistaron la Supercopa de España y La Liga. De las 16 finales de Champions que han disputado hasta la fecha solo perdieron tres. Desde 1998 suman siete ‘orejonas’.

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Ancelotti prioriza el sistema 4-3-3 en el Madrid aunque en algunos partidos ha modificado el dibujo en el apartado defensivo. HIDALGO

No hay mucho espacio para el factor sorpresa desde lo táctico en el reencuentro de Liverpool y Real Madrid en una final de la Liga de Campeones. Los onces tan definidos como los dibujos de dos equipos amparados en el 4-3-3 como sistema de cabecera, que Ancelotti modifica en fase defensiva con un cuarto centrocampista en citas de grandeza, para aumentar la protección con la entrada del uruguayo Fede Valverde.

«Lo más importante para mí son las características de los jugadores, tú no puedes presionar arriba con un jugador gordo jugando en punta», bromea Ancelotti, ajeno a la presión de una gran final, a la cita con la historia, a la oportunidad de conquistar su cuarta Liga de Campeones y convertirse en el técnico más laureado de Europa.

Muchas ‘victimas’

El Real Madrid ha dejado por el camino en esta Champions a PSG, Chelsea y Manchester City

Bajo la broma, que rebaja tensión en su entorno y la plantilla, se esconde una realidad. La idea que tenía de un sistema intocable, no es válida en el fútbol actual. Debes adaptarte a las virtudes del rival, pero sobre todo a las propias de tu plantilla. Enterró los cuatro centrocampistas tras el primer golpe del curso en casa del Espanyol. Desterró el bloque bajo con la pobre imagen en el Parque de los Príncipes en la ida de octavos de final de ‘Champions’ ante el PSG. Ni un disparo a puerta, un descrédito inaceptable para ‘Carletto’.

Retoque con Fede Valverde

Llegó a afirmar el italiano que el 4-3-3 sería inamovible toda la temporada. Es el adecuado para las cualidades de sus jugadores más enchufados. Para premiar la evolución de los brasileños Vinicius y Rodrygo en las alas. Aunque el peaje fuese la falta de espacio para encajar la figura clave, desde lo físico, del uruguayo Fede Valverde; aunque no hubiese una demarcación para la continuidad del belga Eden Hazard. Jugar con molestias ‘ayudó’ a mantenerse en su idea a ‘Carletto’. «El sistema no es innegociable». Su discursó varió cuando entendió que para ganar LaLiga le daba sobrado con su idea táctica pero que ante los rivales más duros en el camino a la final de París, debía fortalecer la medular donde habita un pivote, Casemiro, y dos interiores, Kroos y Modric, que son la clave del juego. La entrada de Valverde revitaliza el físico del bloque, permite adelantar metros en una presión a la que renunció por el perfil de sus jugadores de edad elevada de la segunda línea.

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Alejado de la personalidad ególatra de otros entrenadores, Ancelotti huye del elogio. Prefiere repartirlo a colegas, como Klopp. Y no se considera de la vieja escuela. Atento a la evolución continua del fútbol. Con su hijo Davide como representante de las nuevas ideas que siempre está abierto a incorporar en su libreto. El éxito está en la evolución. Es su máxima.

La evolución de Klopp

La pizarra de Jürgen Klopp ha variado mucho desde su llegada en 2015. El alemán se encontró con un equipo mucho menos lanzado y vertical que el de ahora. También mucho menos rápido, porque ha pasado de jugar con Coutinho y Lallana en los costados a contar con dos de los jugadores más habilidosos y veloces como Mané y Salah.

Estos fueron los puntales que permitieron el cambio de formación de Klopp, que dejó atrás el 4-2-3-1 de Rodgers para retomar el 4-3-3 de los equipos dominadores de la época. Con la llegada de Mané y Salah, el equipo pudo comenzar a explotar las bandas y a explorar el ataque desde ahí con las incorporaciones del canterano Alexander-Arnold y del jugador del Hull City Robertson. Los laterales son los puñales del libreto de Klopp, que les da libertad a la hora de llegar al área y que permite al equipo poder concentrar entre cinco y siete jugadores en los últimos tres cuartos de campo con asiduidad.

Hablar de estos dos es hablar, además, de dos de los mejores centradores del mundo.

Por detrás, la figura del ‘box to box’ se hace protagonista del centro del campo. Para el ‘rock and roll’ de Klopp hacen falta jugadores que ataquen y cubran campo. El comandante de esa posición ha sido Fabinho. El brasileño actúa de ancla, escoltado siempre por jugadores con llegada, pero también con recuperación como Keita, Henderson y Oxlade-Chamberlaing. La disrupción a esto la trajo Thiago, el jugador más ajeno al sistema que incorporó Klopp. El Liverpool ha aprendido a apreciar su cambio de ritmo, su pausa y su control. Sin él, el Liverpool es más rápido, pero también más descontrolado. En defensa, el jefe es Van Dijk, el encargado de distribuir la pelota desde atrás y de apagar los fuegos con su zancada.

Madrid-Liverpool, con estilo propio
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