miércoles. 29.06.2022

Madrid se tiñe de blanco en la fiesta del Rey de Europa

El Real Madrid dio ayer rienda suelta a la alegría junto a sus aficionados tras conquistar su 14ª Liga de Campeones en París frente al Liverpool. Los jugadores, cuerpo técnico y directiva del conjunto blanco visitaron La Almudena, la sede de la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento, Cibeles y terminaron la fiesta en el Santiago Bernabéu.
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La Champions más extraordinaria del Real Madrid desató la locura en las calles de la capital española, que fueron testigo de una jornada apoteósica en la que se celebró por todo lo alto la conquista de la Decimocuarta en el Stade de France. La hinchada del club de Chamartín se volcó con los héroes que derrotaron al Liverpool en una tarde y una noche que estuvo plagada de jubilosas estampas y que sirvió para cerrar un curso inolvidable en el que el equipo de Carlo Ancelotti volvió a instalarse en la cúspide del fútbol mundial. Ni siquiera Bale quiso perderse la fiesta. Los actos comenzaron pasadas las 18.30 de la tarde con la visita de la plantilla del Real Madrid, el cuerpo técnico y su presidente a la Catedral de la Almudena, donde la expedición blanca se dio su primer baño de masas y ofreció a la Virgen los tres títulos abrochados a lo largo del curso.

La siguiente parada estaba en la sede de la Comunidad de Madrid, donde su presidenta y simpatizante del Real Madrid, Isabel Díaz Ayuso, actuó como feliz maestra de ceremonias. La líder de los populares, que se desplazó hasta París para presenciar la final contra el Liverpool en el Stade de France, recibió una pequeña réplica de la ‘orejona’ que levantó enfervorizada y se enfundó una camiseta conmemorativa del catorce veces rey de Europa, al que dio las gracias por pasear el nombre de Madrid «por todo el planeta» y recordar los valores «del esfuerzo y de la excelencia» en el deporte. Ayuso tuvo una mención especial para «San Courtois», el héroe en Saint-Denis con sus «gadgetobrazos», mientras Florentino Pérez dedicaba unas palabras a Marcelo, el futbolista más laureado en la historia del Real Madrid que se despide de la que ha sido su casa en los quince últimos años, y a Carlo Ancelotti, leyenda de la máxima competición continental con los cuatro trofeos que atesora como técnico, antes de que los campeones saliesen al balcón de la Real Casa de Correos para saludar a los miles de madridistas que abarrotaban la Puerta del Sol.

No podía faltar en el recorrido la visita al Ayuntamiento, donde el rojiblanco José Luis Martínez-Almeida hizo de tripas corazón. «Qué difícil nos lo ponéis a los que no somos del Real Madrid», bromeó el regidor, que repasó la extraordinaria senda que desembocó en la conquista de la Decimocuarta por parte del equipo de Ancelotti. «Decía Gary Lineker que el fútbol es un deporte que juegan once contra once y siempre gana Alemania. La Copa de Europa es una competición que juegan once contra once y gana el Madrid», apostilló con resignación antes de que el Real Madrid pusiese rumbo en un autobús descapotable a la Plaza de Cibeles, donde desde primeras horas de la tarde se había dado cita una impresionante multitud.

Traca final

Los radiantes rostros de los futbolistas del Real Madrid y de un Ancelotti que no paraba de bailar y cantar mientras se aproximaban al ansiado encuentro con la diosa eran el reflejo de la euforia de una hinchada que vibró como nunca para agasajar a un equipo legendario. Muchos gestos de complicidad en la plantilla, recibida al grito de «campeones, campeones» mientras la ‘orejona’ pasaba de mano en mano y se desarrollaba una liturgia no precisamente menos celebrada por tantas veces repetida que tuvo su punto álgido cuando Marcelo anudó la bufanda a la estatua reverenciada por todo el madridismo y sonaba el ‘We are the Champions’. Significativa fue también la alocución de Hazard, que prometió darlo todo para que el próximo sea su año tras tres temporadas de capa caída antes de que sus compañeros hiciesen piña con el ex del Chelsea en una muestra más de lo querido que es por un vestuario que puso la traca final en el Santiago Bernabéu.

Madrid se tiñe de blanco en la fiesta del Rey de Europa
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