sábado 21/5/22
                      Vinicius celebra su gol, el que llevaba el 4-0 al marcador frente a un Levante que fue una caricatura en el Bernabéu. JUANJO MARTÍN
Vinicius celebra su gol, el que llevaba el 4-0 al marcador frente a un Levante que fue una caricatura en el Bernabéu. JUANJO MARTÍN

El duelo entre el Real Madrid y Levante era el encuentro de los contrastes. El mejor contra el último, el placer de jugar por jugar, con el título en el bolsillo, y el drama de la supervivencia en un cara a cara ante el gigante y en su fortín. Una derrota suponía el descenso granota y además enfrente estaba un equipo blanco mucho más reconocible que el que actuó en el derbi madrileño contra el Atlético.

Casi nada, la misión visitante era casi una quimera, y lo cierto es que la noche acabó siendo una suerte de vía crucis (6-0), un triste epílogo a un lustro en Primera. El conjunto valenciano hizo pasillo al campeón y se preparó para la batalla decisiva que mantuviese su esperanza. Fue atrevido de inicio, buscando la velocidad del Comandante Morales, el líder del Levante en la hora más oscura. Empujado por la más imperiosa de las necesidades, el conjunto de Lisci mordió en la presión de inicio, pero tardó poco en recibir el primer aviso de Benzema, motivado por su pulso con la historia blanca a un gol de igualar a Raúl como el segundo mejor realizador madridista de todos los tiempos.

No sería Benzema, sino Mendy, mucho más inesperado, el que inaugurase el marcador para minar la moral del Levante. El lateral francés salió a la contra y aprovechó el magisterio en el pase de Modric para plantarse ante Cárdenas y definir con aplomo. Fue una losa en el ánimo de un equipo ya muy tocado, que en ese momento estaba en Segunda y ya no pudo levantarse. Por dos veces se libró del segundo tanto. Primero no acertó a rematar Valverde y luego el uruguayo de nuevo se topó con el palo. También perdonó Mendy, pero no lo hizo el de casi siempre, Benzema, que de cabeza y a centro de Vinicius se puso a la altura de los 323 goles de Raúl para agrandar aún más su leyenda.

El partido ya era un auténtico calvario para el Levante, que se sostenía a duras penas frente a un vendaval madridista. Disfrutaba el Bernabéu frotándose las manos con otra final de la Champions a las puertas mientras sufría su rival, rumiando las consecuencias negativas que tiene una pérdida de categoría. Realidades diferentes, como la vida misma. Rodrygo, otro hombre en racha, con estrella, combinó con Modric antes de echar sal sobre la herida levantinista.

Las caras de los jugadores del Levante a la vuelta de los vestuarios lo decían absolutamente todo. La cuestión ya era que acabase pronto semejante tortura y se confirmase la inevitable desgracia. El Madrid pareció entender que el castigo era suficiente y bajó un par de marchas. Pese a todo Modric pudo hacer la manita, pero lo evitó la estirada de Cárdenas. También Rodrygo perdonó e incluso a Vinicius se le anuló un gol por fuera de juego antes de que firmase la manita por deferencia del generoso Benzema y redondease la noche con un ‘hat-trick’ para el definitivo 6-0. Mientras, el conjunto granota apenas pudo oponer varios remates lejanos. No había más historia en el duelo de los contrastes. El Madrid ya piensa en otro asalto a la Champions mientras el Levante asume su nueva realidad en Segunda.

El Madrid ‘tritura’ al Levante
Comentarios