viernes 4/12/20
Balonmano

El mejor Ademar no basta para Europa

Tin Lucin asumió la dirección de juego del Abanca Ademar junto a Pedro Martínez ante la ausencia de Natán Suárez. JESÚS F. SALVADORES
Tin Lucin asumió la dirección de juego del Abanca Ademar junto a Pedro Martínez ante la ausencia de Natán Suárez. JESÚS F. SALVADORES

Diez minutos. Eso es lo que le sobró al Abanca Ademar en su estreno europeo frente al Toulouse (26-26). Y no unos minutos cualquiera, sino aquellos en los que uno se juega el prestigio, el trabajo hecho hasta ese momento, el desenlace a una gran puesta en escena que incluso pudo acabar en pesadilla.

Fue ahí, desde el 50 en adelante, donde los leoneses se dejaron ir tras dos primeros actos prácticamente impecables, de los más serios de la temporada —sobre todo en defensa— fruto de la «inexperiencia», de un ataque atascado y timorato al que para colmo Gonzalo Pérez pudo rescatar con el tiempo cumplido desde los siete metros.

Pero falló. Ni mucho menos fue el extremo leonés el responsable del empate, tuvo sangre fría para pedirse ese lanzamiento final, pero la gloria le esquivó y la sensación es que se esfumó un punto de oro.

La afición ademarista espoleó desde las gradas a los suyos de principio a fin. JESÚS F. SALVADORES

Y hay que detenerse en esos diez fatídicos minutos finales para entender las tablas. Pudo ponerse el Ademar cinco arriba a falta de siete minutos, pero no acertaron a rematar a un conjunto galo que sin hacer mucho ruido se aprovechó de que los leoneses no les dieron la puntilla para incluso tener un ataque con el que llevarse el triunfo a Francia.

Hubiera sido tan injusto como quizá el de los locales. A pesar de los nervios ademaristas, el Toulouse tampoco andaba fino arriba pero cinco errores consecutivos de los leoneses se antojan imperdonables cuando el cocido te lo juegas en Europa.

Semedo asumió la responsabilidad. Hasta ese momento su tiro exterior había sido impecable y más necesario que nunca en un equipo donde pocos se atreven a lanzar. Pero Cadenas —como aclaró después en rueda de prensa— no le mantuvo sobre la pista para lanzar sino para forzar fintas que permitieran acciones de ataque más claras.

Demostró carácter el lateral sí, no se arrugó, aunque esos fallos cambiaron el signo del encuentro. Y hasta aquí, lo malo.

O lo criticable. Porque los otros 50 minutos anteriores se vio sobre la pista del Palacio de Deportes la mejor versión de los ademaristas en lo que va de temporada. Y eso, visto el reparto de puntos, deja todavía una mayor sensación de rabia en la plantilla y en unos aficionados que ayer, como su equipo, se enchufaron de principio a fin.

Salió el Abanca Ademar no con una sino con dos marchas extras. Ese arranque sorprendió a los de Gardent, incapaces de frenar a un Rubén Marchán desatado. El técnico de Valdevimbre había estudiado a conciencia a su rival, sus variantes tácticas, sus contras endiabladas y sorprendió con una apuesta atacante donde el pivote no se iba a permitir el lujo de estar estático.

Lucin inició desde la dirección pero sería Pedro Martínez quien acabase encontrando el timón necesario para noquear al Toulouse en varias fases. Slavic, bajo palos, mantuvo a los suyos por delante en el marcador, básico para que los leoneses se fueran creciendo en defensa.

Atrás ofrecieron seguramente la imagen de equipo que exige su entrenador. Apareció Kisselev, con grandes minutos y buenas asistencias en la primera mitad del duelo. No así Gostovic ni Piechowski, de los que se espera mucho sin respuesta, por ahora.

El 15-14 con el que los maristas se marcharon al vestuario se explica en un ritmo de juego muy alto, una gran defensa de los leoneses y las paradas de Slavic. Ahora tocaba ver si la gasolina llegaría también en el segundo tiempo. Y más cuando venían de diez días de confinamiento y apenas una jornada para entrenarse en grupo.

Y la respuesta fue afirmativa. A falta de quince para el final Ademar mandaba de tres (22-19). Cierto que los franceses no le perdían la cara al encuentro en todo momento, pero la sensación es que Ademar tenía controlado el choque, porque aunque hubo algunas precipitaciones, la buena defensa local los disimulaba.

Feutchmann le viene de perlas a este Ademar. Su veteranía es esencial en una plantilla joven, cargada de talento pero inexperta. El chileno subió el nivel de todos sus compañeros. Le gusta la batalla y la lee como nadie, aunque también se le nublaron las ideas —como al resto— cuando más falta hacía la claridad.

Cadenas sorprendió con numerosas variantes ofensivas, exigió a los suyos una movilidad constante que surtió efecto. El Toulouse no estuvo cómodo pero el Ademar no remató la faena. Sin duda es el camino a seguir, es parte del paso adelante que quiere Cadenas este año. Se esfumó un punto sí, pero lo bueno es que aún restan otros 18 en juego. Hay tiempo.

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