miércoles. 01.02.2023
En las fechas navideñas continúan las cacerías de jabalí, especie que se ha convertido en la reina de la caza mayor. Los movimientos de las piaras de este suido, debidos al celo, hace que en algunas manchas se acumulen y otras permanezcan vacías, dándose resultados muy dispares en las monterías y ganchos que se celebran en los cotos en estas fechas. Se da la circunstancia de que puedan avistarse y cobrarse varios animales en una montería y en la mancha de al lado no se vea ni uno solo. Por otro lado el incremento de las cacerías en León está creando numerosos problemas en la gestión y control de las mismas. La llegada de cazadores con poca o nula experiencia en este tipo de caza y la masificación de las cacerías origina, a veces, situaciones de desorganización y de verdadero peligro con evidente riesgo de accidentes, lo que provoca que algunos aficionados rehuyan las cacerías multitudinarias. Mientras tanto el furtivismo, que según todos los indicios había disminuido en los últimos años, parece que vuelve a incrementarse, especialmente en El Bierzo. Se están dando casos verdaderamente escandalosos y reiterados, casi siempre en las mismas zonas, sin que aparentemente al menos se ponga remedio a la situación. Según varios directivos de sociedades de cazadores consultados «las presencias de las patrullas del Seprona, que en tiempos pasados realizaban magníficos servicios, ha disminuido de forma alarmante y pocas veces se las encuentra cuando se las llama» y añaden «hoy la mayoría de los acotados regidos por cazadores y sociedades serias cumplen escrupulosamente la ley pero desgraciadamente aun quedan algunos que no son mas que focos de furtivismo y todo el mundo sabe cuales son». Diversas asociaciones y colectivos proteccionistas como el formado por el personal de la SEO y algunos miembros de la universidad de León vienen, desde hace años, comunicando agresiones a la fauna con caza furtiva en el valle de Palacios de Compludo, en el corazón del Bierzo. Precisamente en esta zona el pasado sábado, día 27. Se originó un violento incidente cuando, según parece y así lo corroboran numerosos testigos, se pretendía dar una cacería invadiendo terrenos de los cotos colindantes. La discusión tan solo se zanjó cuando se llamó a la Guardia Civil y a los Agentes Forestales para que interviniesen. El asuntó, que está en manos de la autoridad competente, presenta la paradoja de que la cacería había sido «revendida» a otro grupo de cazadores que a su vez «fueron engañados» y que no conocían la comarca. Para complicar mas las cosas la mencionada cacería, por el lugar donde se pensaba celebrar, también estaría fuera de la Ley al no cumplir las condiciones legales exigidas. Otro caso de furtivismo detectado en la comarca berciana es el de un grupo procedente de Villablino y formado por miembros de una misma familia que utilizando furgonetas y pequeños perros de raza beagle entran en los cotos y dan pequeños ganchos para matar corzos, desapareciendo después rápidamente. Se sirven de emisoras, posiblemente clandestinas, para comunicarse y desaparecer ante el menor signo de alarma. El delegado de la Federación de Caza, Miguel Fierro, así como otros directivos de sociedades de cazadores tienen solicitadas reuniones con la Jefatura del Seprona y con el Subdelegado del Gobierno para reclamar unas brigadas permanentes de intervención rápida en todas las comarcas de la provincia y unos teléfonos de contacto siempre abiertos. «Con los medios que hoy existen -explican- tales como teléfonos móviles, cámaras de video y fotográficas se pueden obtener y aún transmitir en tiempo real imágenes de los furtivos y de sus vehículos que luego servirán como prueba los que puede ser de una gran ayuda para erradicar el furtivismo que es una lacra en los montes leoneses». La electrónica brida también muchas posibilidades, ya que por relativamente poco dinero, se pueden instalar en los cotos y fincas detectores de todo tipo que registren los disparos o que controlen el paso de personas y vehículos a cualquier hora del día o de la noche. Según los expertos a muy corto plazo estos dispositivos serán de uso habitual. Mientras esto llega el colectivo estima que habrá que contar con la seriedad y responsabilidad de una gran mayoría de cazadores para denunciar y desenmascarar esta lacra del furtivismo, residual y anacrónico si se considera que, hoy en día, nadie caza por necesidad y quienes lo practican no son cazadores, sino auténticos ladrones y delincuentes comunes que actúan muchas veces con nocturnidad y alevosía, por lo que sería preciso para estos casos endurecer las sanciones. En este sentido cabe destacar que la entrada en vigor de las reformas del Código Penal propiciadas por la Ley Orgánica 15/2003 que vuelve a considerar como delito determinados supuestos de furtivismo.

Los montes de Compludo y de Villablino, focos de furtivismo
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