viernes 05.06.2020
Fisicoculturismo

Músculos de León para el primer Míster Universo

Juan Ferrero elevó a cotas de leyenda sus éxitos a nivel mundial
Juan Ferrer, junto a otro
campeón del
fisicoculturismo, Steve
Reeves. Dos números
uno que compartieron
éxitos y amistad en una
disciplina a la que ambos
se entregaron y amaron
durante años. ABEIGÓN/DL
Juan Ferrer, junto a otro campeón del fisicoculturismo, Steve Reeves. Dos números uno que compartieron éxitos y amistad en una disciplina a la que ambos se entregaron y amaron durante años. ABEIGÓN/DL

Hace setenta años Juan Ferrero elevaba a León a lo más alto del trono mundial en la disciplina de físicoculturismo. Lo hacia con León y su pueblo natal de Puente Almuhey en el corazón. Y eso que con apenas siete años tuvo que hacer las maletas junto al resto de su familia destino a Francia. Pero ni los kilómetros ni ciertos olvidos hacia sus éxitos en el país e sus raíces le impidieron hasta el final dedicar sus gestas, que fueron muchas para el considerado como mejor físicoculturista español de todos los tiempos y nada menos que el primer Míster Universo Profesional, justo dos años después de su éxito en el campo amateur que repetiría en 1951. Al siguiente y en la primera edición con carácter profesional celebrada en el Scala Theatre de Londres se coronaba como el mejor. El premio a toda una trayectoria que con 34 años le había llevado de aquel niño delgaducho y con apariencia de frágil al que apodaban ‘El Negro’ por su tez oscura a ser todo un número uno.

Su pasión por el deporte que profesó en disciplinas como la gimnasia, el atletismo y la halterofilia (llego a ostentar el récord del mundo en esta última en la modalidad de lo que por entonces se denominaba peso muerto a un brazo con 190 kilos). Y de ah al físicoculturismo en el que lo fue todo, incluso tras su retirada, hasta que un fatal accidente de tráfico el 14 de junio de 1958 cuando viajaba con cuatro personas más en su Renault Dauphine que le costaba la vida.

Pero no la gesta que dejaba atrás con un palmarés envidiable que contabiliza nada menos que tres Míster Universo, dos amateur en 1950 y 1951 y el profesional en 1952, logro que lo convierte en el pionero de este título al ser el primer campeón.

Pero Juan Ferrero (su nombre de pila era Fidel que posteriormente se cambiaría por el que lo llevó a reinar en el plano deportivo) se ha convertido también en la referencia de este deporte que en España le debe haber sido uno de sus maestros. Y nada menos que con León en su sangre, el de una provincia que lo vio nacer en el año 1918 en el seno de una familia cuyo progenitor, Alfonso, era escribiente en una fábrica de carbón vegetal. Los avatares lo llevaron a Francia, concretamente a Burdeos, en el año 1925. Y de ahí la vida de un niño y posteriormente adolescente al que los recuerdos de sus primeros años y también las historias contadas por sus padres lo llevaron a tener siempre presente siempre a su país, España. Y a dedicarle los éxitos que no fueron pocos. Su nombre se asocia al físicoculturismo en el que lo fue todo. Pero también lucía en otros deportes como la halterofilia.

Tomás Abeigón, que fuere presidente de la NBBA en España y uno de los mejores estudiosos de la trayectoria de Ferrero lo califica como una persona que trascendía al deporte del físicoculturismo. De gran cultura y capaz de hablar perfectamente tres idiomas, también se le conocía por ser un consumado bailarín, algo que completa la biografía de un deportista que a pesar de haber vivido pocos años en su Puente Almuhey natal tiene una calle a su nombre, la Míster Universo tras una campaña iniciada en la década de los 90 por el propio Tomás Abeigón.

Una calle que este año es noticia porque se cumplen los 70 años del triunfo de este leonés universal con la distinción de Míster. Primero como amateur, título que se llevo a sus vitrinas durante dos años seguidos. Y posteriormente en 1952 con el primer cetro en juego de Míster Universo profesional. Por aquel entonces contaba con 34 años y se había erigido en el español de referencia en el deporte por sus éxitos que posteriormente fueron complementados con otros protagonistas en diferentes disciplinas. Hasta ese 1952 el deporte español nohabía dado excesivas muestras de acumular muchos representantes de éxito. Y Juan Ferrero fue uno de los primeros. La lástima fue su prematura muerte en una carretera del ser de Francia. Allí el campeón pasó a convertirse en mito.

Músculos de León para el primer Míster Universo